Las Tendencias de nuestra Voluntad
Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne (Gálatas 5:6).
Cuando recién nos convertimos a Cristo, éramos como motores de un tercio de caballo de fuerza para cortadoras de césped. Podíamos realizar ciertas cosas pero no mucho porque no éramos muy maduros. Nuestra ambición de cristianos es llegar a ser motores que sirvan para maquinaria pesada para movimientos de tierra: dínamos verdaderos del Señor. No obstante, ni la cortadora de césped ni la maquinaria pesada para mover la tierra pueden hacer gran cosa sin combustible. Tampoco podemos nosotros realizar algo fuera de Crist o (Juan 15:5). No importa cuán maduro sea uno, pues no podría ser productivo si no camina en el Espíritu.

Nuestra voluntad es como un interruptor de palanca cuando se trata de optar por caminar conforme a la carne y conforme al Espíritu. La voluntad del cristiano nuevo parece estar provista de resortes que la inclinan a la conducta carnal; este cristiano sigue siendo la víctima involuntaria de una carne cabalmente entrenada que solamente sabe cómo operar independientemente de Dios. La voluntad del cristiano maduro está como provista de resortes que la inclinan hacia el Espíritu aunque ocasionalmente opte por el mal, pues diariamente aprende a crucificar la carne y caminar en el Espíritu.

Se desilusionará si espera contar con una fórmula mágica o una lista de pasos a prueba de tontos para caminar en el Espíritu. En el mismo momento en que usted reduce a una fórmula o a un ejercicio intelectual el caminar lleno del Espíritu, probablemente no será más llenado del Espíritu.

El Espíritu Santo es «El»; no es un «lo». Nuestro camino con Dios es una experiencia personal, jamás una fórmula mecánica o legalista. Por todas partes vemos la inmoralidad de la satisfacción carnal pero la respuesta de Dios no es simplemente predicar en su contra o decir a la gente que se porte bien. La ley es impotente para dar vida (Gálatas 3:21). No sirve volver a presentar la ley a los creyentes pero si aprendemos a caminar conforme al Espíritu, no satisfaremos los deseos de la carne. Exhortémonos unos a otros a hacerlo.

Señor, deseo ser paciente con mi prójimo que camina por fe, tal como Tú lo eres conmigo. Ayúdame a que hoy yo responda a otros con benignidad y bondad.
 

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