El Tabernáculo del Creyente
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:7).
Desde el punto de vista bíblico la vida significa unir y la muerte, separar. El alma de Adán estaba unida con su cuerpo cuando él fue un ser viviente. El alma de Adán se separó de su cuerpo cuando él murió.

Su alma esta unida con su cuerpo en la medida que usted vive pero cuando usted muere físicamente, su alma se separa de su cuerpo. Sin embargo, usted no cesa de existir cuando ocurre esa separación. Pablo decía que estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2 Corintios 5:8). Su identidad primordial no radica en su existencia física. Pablo decía «De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne» (2 Corintios 5:16).

Aunque su identidad principal es más que física, usted no puede funcionar en esta vida temporal sin su cuerpo físico; su ser inmaterial y el material se necesitan mutuamente. Usted necesita su cerebro para controlar sus movimientos y respuestas; usted precisa de su mente inmaterial para razonar y formular juicios de valor. Su cerebro es como una computadora y su mente, como el programador. El mejor cerebro humano no podrá realizar nada en un cadáver que carece de mente. La mente más brillante no puede funcionar en un cerebro dañado por el mal de Alzheimer.

Pablo se refería al cuerpo del creyente como a un tabernáculo (2 Corintios 5:1-4) donde el alma habita temporalmente. Yo debo confesar, usando la ilustración paulina, que ¡mi tabernáculo se deteriora, sus postes se comban y sus costuras se descosen! Me alegro saber que a mi edad haya más para mí en el futuro, que este vestido terrenal desechable en que camino.

Usted no existe para su cuerpo sino que su cuerpo existe para usted. Por eso Pablo decía: «Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre» (1 Corintios 9:27). Usted debe manejar bien su cuerpo por medio de ejercicios, una dieta equilibrada y el descanso adecuado para poder realizar su propósito de estar aquí, en la tierra.

Señor, ayúdame a no resaltar el significado de mi vida física, ni a menospreciarla, sino a que permanezca de acuerdo con tu punto de vista.
 

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