Junio 28, 2013. Primero lo Primero

Cuando usted se siente perdido y confundido, ¿qué debería hacer? Alguien está plagado de miedo, y usted lo quiere ayudar, ¿por dónde empezar? De acuerdo con Jesús debemos “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:32). Eso es lo que debería haber ocurrido con la mujer en el siguiente testimonio, pero ella intentó casi todo lo demás primero, antes de que su pastor la guiara a través de los Pasos a la Libertad en Cristo:

Durante los últimos 35 años, he vivido pasando de un aumento repentino de adrenalina en otro. Toda mi vida he sido presa de miedos paralizantes que parece venir de ninguna parte y de todas partes, miedos que carecían de sentido para mí y los demás. Invertí cuatro años de mi vida para obtener un título en psicología, con la esperanza de que me permitiera entender y conquistar esos temores. La psicología sólo perpetuó mis dudas e inseguridades. Seis años de consejería profesional me dieron poco entendimiento y ningún cambio en mi nivel de ansiedad.

Después de dos hospitalizaciones, varias visitas a urgencias, electrocardiogramas frecuentes, una visita al cirujano de tórax, y muchas otras pruebas, mis ataques de pánico sólo empeoraron. Para cuando llegué a verlo, los ataques de pánico se habían convertido en algo cotidiano.

¡Han pasado tres semanas desde el último un ataque de pánico! He ido de compras y a los servicios de la iglesia. Toqué durante toda la alabanza de un servicio y aguanté toda la escuela dominical con paz en mi corazón. No tenía ni idea de lo que significaba la libertad hasta ahora. Cuando vine a verlo, yo esperaba que la Verdad me hiciera libre, pero ¡ahora sé que así fue! Algunos amigos me han dicho que hasta mi voz es diferente y mi marido piensa que estoy más alta.

Cuando se vive en constante estado de ansiedad, la mayor parte de su vida sólo pasa de largo, porque uno es física / emocional / mentalmente incapaz de concentrarse en nada que no sea el miedo que lo está devorando. Apenas y podía leer un versículo de la Biblia cuando me sentaba a leerla. Era como si alguien me lo arrebatara de la mente tan pronto como entraba a mi cabeza. Las Escrituras sólo me producían confusión. Sólo podía oír los versículos que hablaban de muerte y castigo. Realmente me daba miedo abrir mi Biblia. Estas últimas semanas, he pasado varias horas al día en la Palabra, y tiene sentido para mí. La confusión se ha ido. Estoy sorprendida de lo que soy capaz de oír, ver, entender y retener.

Antes de leer Rompiendo las Cadenas, no podía decir “Jesucristo” sin que mi metabolismo se desquiciara. Podía referirme a “El Señor” sin efectos dañinos, pero cada vez que decía “Jesucristo” mis entrañas se desquiciaban. Ahora puedo invocar el nombre de Jesucristo con paz y confianza y lo hago regularmente.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 27, 2013. Disipando Temores

La escuela profesional Wheaton experimentó un notable avivamiento en 1950. Una carta, del psiquiatra y profesor de psicología Dr. Philip B. Marquart, fue enviada al Dr. David Howard. Ilustra cómo el temor de Dios es el temor que tiene el potencial para disipar todos los demás temores:

Ahora, aquí están algunos hechos psicológicos sorprendentes [productos del avivamiento]… Varias docenas de casos de problemas emocionales desaparecieron en el avivamiento. Perdí todas mis entrevistas de consejería estudiantil. Uno a uno, vinieron y declararon que estaban curados. Así que sólo les pedí que volvieran una vez más a dar su testimonio, que anoté en mi cuaderno de avivamientos. Eso significa que si tuviéramos avivamientos de forma continua en todo el mundo, los creyentes tendrían mucho menos necesidad de la psiquiatría que ahora. Comencé a preguntarme si el Señor no estaba rechazando, en mí, la idea de todo tipo de psiquiatría.

Entonces empecé a recibir una avalancha de nuevos pacientes. La mayoría de ellos llegaban con condenación, y en la condenación es posible desarrollar todo tipo de enfermedades mentales, mientras se resistan. Un estudiante que se había burlado del avivamiento se vio asediado por una fobia grave, un temor de que pudiera estar desarrollando epilepsia. Esta fobia era el castigo por su burla. Los métodos seculares fueron inútiles. Por último, lo llevé a confesarle todo al Señor. Aquí, se resistió. Él había despreciado el avivamiento, en primer lugar, porque estaba en contra de la confesión. Tan pronto como confesó, su fobia lo dejó.

Usted no va a estar temeroso de ningún objeto de temor o ansioso por el mañana, si elige creer que su omnipresente y omnipotente Padre celestial está con usted todo el tiempo. Él prometió nunca dejarlo ni desampararlo. ¿Ayudaría a sus miedos y ansiedades si escuchara a Jesús orando por usted en el cuarto de junto? La distancia no hace ninguna diferencia. Él está orando por usted. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 26, 2013. Papá Sabe

El temor de Dios debe ser entendido como una reverencia santa que nos motiva a vivir una vida justa. Cada creyente comparecerá algún día ante el tribunal de Cristo. No es un juicio por pecados cometidos, porque ya hemos sido perdonados. Jesús ha “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Col. 2:14). Para los creyentes en Cristo, dónde pasaremos la eternidad ya está decidido, pero cómo pasaremos la eternidad está aún por ser juzgado según nuestra fidelidad. Sólo tenemos una vida física y pronto se acabará, sólo lo que se ha hecho para Cristo perdurará.

Según el apóstol Pablo, todos seremos responsables ante Dios, y eso es una poderosa fuerza motivadora. “Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias” (2 Cor. 5:9-11). Sabiendo que nos hará responsables nos debe motivar para agradar a Dios y vivir una vida recta. Es una realidad en que pensar que todos vamos a estar ante Dios un día y vamos a dar cuenta de cada acción realizada y cada palabra hablada. Por como vivimos en la tierra se determinan nuestras recompensas en el cielo.

Un día recibí una llamada del director de la escuela preparatoria de mi hijo. Encontraron a mi hijo fuera de la escuela, pero se supo más tarde que tenía un pase de salida. El director sólo me llamó para decirme que todo estaba bien, en caso de que hubiera oído lo contrario. Él dijo: “Sin embargo, descubrí a quien tengo que llamar en el futuro en caso de haber un problema verdadero. Cuando le pregunté a su hijo a quién debería llamar, dijo: ‘No llame a mi papá’.” Karl no temía que yo lo castigara. No quería quedar mal ante los ojos de su padre. Si él había hecho algo mal, él no quería que yo supiera, porque no quería que yo pensara menos de él. Así es como temo al Señor, y vivo en el entendimiento de que “papá” ya lo sabe. Conociendo el temor del Señor, trato de vivir mi vida agradando a Dios y anhelo oírle decir: “Bien hecho, siervo bueno y fiel.”

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 25, 2013. En Temor, pero Sin Miedo

En el Antiguo Testamento, el término “santuario” se refiere al tabernáculo de Moisés y más tarde al templo de Salomón. Un santuario era el lugar donde Dios manifiesta Su presencia a Su pueblo. Era un lugar sagrado de comunión con el Todopoderoso. Sin importar lo que pudiera pasarle a la nación, a la ciudad de Jerusalén, o incluso a su templo, Dios aseguraba a Isaías que Su presencia siempre sería un refugio para Su pueblo.

El temor del Señor era la puerta que abría ese santuario, que no es un lugar físico o un edificio. Es la presencia de Dios. Nosotros encontramos nuestro santuario “en Cristo”, que es una posición espiritual, no un lugar físico. El escritor de Hebreos proporciona una poderosa imagen de nuestra relación con Dios bajo la gracia, a diferencia de la aterrorizante aversión a Dios que los israelitas experimentaron cuando fue introducido el pacto mosaico de la ley en Éxodo 19: “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto” (Hebreos 12:18-24).

“Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. . . En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Jn 4:16,18.). El amor de Dios por nosotros y nuestro amor por Él no niega el temor de Dios. El perfecto amor echa fuera el temor al castigo por nuestros pecados. Muchos viven con temor al castigo, viven como si el martillo de Dios fuera a caer sobre ellos si cometen el más mínimo error. Querido cristiano, ¡el martillo cayó! Cayó en Cristo. El castigo que merecíamos ya cayó sobre Cristo. ¿De qué manera, entonces, deberíamos todavía temer a Dios?

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 24, 2013. Temor del Señor

El profeta Isaías predijo la venida de Jesús en Isaías 11:1-3, “Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor. Se deleitará en el temor del Señor”. ¿Cómo puede uno “deleitarse en el temor del Señor”? Suena más a una contradicción, que a una bendición. Usted no se deleita en el temor a las serpientes, o cualquier otro objeto de temor. De hecho, usted estará más inclinado a huir, en lugar de correr hacia el objeto de sus temores.

Tenemos que entender la naturaleza de Dios con el fin de descifrar lo que significa el temor del Señor. Recordemos de la semana pasada que un objeto de temor debe poseer dos atributos con el fin de ser legítimo. Debe estar presente y tener algún poder perceptible. El hecho de que Dios sea omnipresente y omnipotente es lo que lo hace el mayor objeto de temor. Todos los demás objetos de temor palidecen en comparación. Nosotros no adoramos a Dios porque Él necesita que le digamos lo que Él es. Adoramos a Dios, porque nosotros necesitamos conocer y tener continuamente presentes sus atributos divinos. Si usted creyera que Dios, además, es vengativo y rencoroso, lo más probable es que quisiera huir de su presencia, pero ¿a dónde iría? “Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Salmos 139:8). Usted no puede huir o esconderse de Dios, pero tampoco quiere hacerlo.

Estamos viviendo en tiempos de gobiernos sombríos, teorías de conspiraciones y líderes corruptos que quisieran quitarnos nuestra libertad. Gracias a la tecnología esas personas pueden espiarnos con aviones no tripulados, leer nuestros correos electrónicos, escuchar nuestras conversaciones telefónicas. ¿Y qué? Si usted está viviendo una vida justa, ¿qué tiene que esconder? “No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario” (Isaías 8:12-14a). El temor de Dios triunfa sobre todos los demás.

“Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones” (Salmos 33:8-11).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 21, 2013. Temor De Satanás

El Exorcista fue una película de terror que asustó a millones en todo el mundo. El pobre patético sacerdote no era rival para los demonios que atormentaban a la niña. ¡Qué mentira! Lo que hizo la película, y otras películas como esa, fue establecer a Satanás como objeto de temor mayor que Dios en las mentes de los espectadores. Temer a Satanás más que a Dios es elevar a Satanás como objeto de mayor de adoración que a Dios. La mayoría de los cristianos temen a Satanás más que a Dios, lo cual está en oposición directa con la Escritura. ¿Hemos perdido el temor de Dios, que es el principio de la sabiduría?

Estaba yo en un estudio de radio como invitado, junto con un sacerdote católico que también fue invitado, vía telefónica. Él representaba a una diócesis que había filmado un exorcismo que era un ritual similar al presentado en la película El Exorcista. El vídeo había sido mostrado en la televisión por cable la noche anterior. Le dije: “Si yo pudiera mostrarle una manera de lograr que una persona sea libre sin perder el control y sin ninguna de las manifestaciones que aparecen en su vídeo, ¿estaría usted interesado?”, el Sacerdote dijo: “Por supuesto”, y el anfitrión fue a un comercial. Durante el descanso, el anfitrión me indicó que iba a cambiar de tema, a pesar de mi protesta. Nunca me dio una buena razón por la que no me dejó explicar mi enfoque.

El apóstol Pedro escribió: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Ped. 5:8-9). ¿Por qué ruge un león? Algunos se paran frente a la guarida de algún animal más pequeño y rugen. Cuando el animal asustado sale de su “santuario” el león se lo come. También ruge para paralizar a sus presas con miedo y luego comérselos. Pero ¿y si la única “mordida” del león es sólo su rugido? No minimice esa capacidad. Mucha gente en todo el mundo está paralizada por el miedo, o impulsada a hacer cosas tontas. Recuerde, todo lo que tiene que hacer es eliminar uno solo de los atributos de un objeto de temor, y se vuelve impotente. Satanás y sus demonios llenan esta tierra, pero están desarmados (Col. 2:15), y cada hijo de Dios tiene autoridad sobre ellos. La respuesta es resistirlo, firme en su fe. Es lo que usted cree lo que le permite mantenerse firme.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 20, 2013. El Temor al Hombre

Todos los objetos de temor son subcategorías de los tres principales objetos de temor, es decir, la muerte, la gente y Satanás. Detrás del miedo a las serpientes, tiburones y lugares cerrados, etc., está el miedo a la muerte. Dios ha eliminado la muerte física como un objeto de miedo, porque ya no es potente. Aunque muriéramos físicamente mañana, todavía estaríamos espiritualmente vivos. Estaríamos ausentes del cuerpo y presentes con el Señor. El valor más importante no es nuestra vida física, sino nuestra vida espiritual, que es eterna. Con esto en mente considere estas palabras de nuestro Señor: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

Dije antes que el miedo es un gran motivador y muchos taimados lo usan para manipular a otras personas. Suponga que tiene un jefe muy intimidante. Sin embargo, no tiene miedo de él mientras usted lee esto, debido a que no está presente. Sólo cuando está presente o potencialmente presente es que usted le teme. Tomar un descanso en el comedor puede funcionar como un santuario para usted, porque usted está lejos de su presencia. El miedo se reduce cuando él no está presente, por lo que usted puede manejar su miedo cuando él está lejos, pero usted no puede hacer eso para siempre. ¿Qué poder tiene él sobre usted?, es la pregunta más importante.

Algunos jefes pueden amenazar con causar daño físico, o pueden imponerse físicamente, pero esto es menos común en nuestro mundo moderno. La amenaza más grande es la posibilidad de ser despedido, degradado o humillado. ¿Cómo podríamos superar eso? Comenzamos dándonos cuenta de quienes somos en Cristo, y sabiendo que nadie puede impedir que seamos las personas para las que Dios nos creó. El único poder que otras personas  tienen sobre nosotros es el que nosotros les damos. Uno de nuestros mayores retos es no permitir que otros determinen lo que somos, ni dejar que sus intimidaciones comprometan nuestra forma de vivir, mientras que nos sometemos siempre a las autoridades del gobierno. “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.” (1 Ped. 3:13-17).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 19, 2013. Temor a la Muerte

Los trastornos de ansiedad incluyen miedo, ansiedad y ataques de pánico. La ansiedad es como el miedo sin una causa determinada. La gente está ansiosa porque no sabe qué va a pasar. El miedo, por otra parte, tiene un objeto y categorizamos las fobias por su objeto. La claustrofobia es el temor a los lugares cerrados. La agorafobia significa literalmente el miedo a la plaza del mercado. La aracnofobia es el miedo a las arañas, etc. Para que el objeto de una fobia sea legítimo debe tener dos atributos. Debe ser inminente y potente, es decir, debe estar presente y se debe creer que representa una amenaza para nuestra integridad física o psicológica.

Por ejemplo, no me gustan las serpientes de cascabel. Sin embargo, mientras estoy sentado en mi escritorio escribiendo este blog no tengo miedo de ellas. ¿Por qué no? Porque no hay ninguna presente en mi habitación. Si alguien lanzara una de ellas a través de la puerta y cayera a mis pies, cambiaría al instante de estar en paz a estar en pánico, ya que al mismo tiempo estaría presente y sería potente. ¿Qué pasaría si la serpiente de cascabel, que aterrizó a mis pies estuviera muerta, y yo estuviera seguro de que estaba muerta? Ahora estaría presente, pero ya no sería potente. Todavía me podría sentir un poco incómodo, y lo comprobaría de vez en cuando para asegurarme de que no estuviera en hibernación, pero no tendría miedo. Además, yo no tendría miedo si no viera a la serpiente a mis pies, ya sea que estuviera viva o muerta. Cualquier reacción de miedo depende de nuestra percepción. Una audiencia de cine sentirá gran aprensión al ver a un criminal o un animal acechar a una persona inocente, pero la víctima no se da cuenta de nada a pesar de que un objeto de miedo está presente y con la intención de causar algún daño.

Para vencer cualquier miedo, tiene que eliminar sólo uno de los atributos del objeto de miedo. Por ejemplo, la muerte física es aún inminente, pero ya no es potente. El apóstol Pablo escribió: “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Cor. 15:54,55). Más tarde escribió: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Los cristianos no tienen que temer a la muerte física, porque están eternamente vivos en Cristo. Eso no es una licencia para cometer suicidio, porque estamos llamados a ser buenos administradores de la vida que se nos ha confiado. La persona que está libre del miedo a la muerte física, es libre para vivir una vida responsable hoy.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 18, 2013. El Miedo Dado por Dios

Miedo es lo que debemos sentir cuando nuestra integridad física o psicológica se ven amenazadas. Es para nuestra protección y es parte de nuestro instinto de supervivencia. Incluso los animales tienen esa tendencia natural o todos acabarían atropellados. Nacemos con algunos instintos naturales, pero saber a qué y cuándo debemos tener miedo y a qué no debemos temer es parte de nuestro desarrollo. Un niño aprende a tener un sano respeto por las alturas tras caer de bancos y sillas. Quemarse con una estufa o con una flama nos enseña a permanecer alejados del calor intenso.

Supongamos que un niño de dos años está jugando en el patio trasero y una serpiente inofensiva de jardín se desliza a través de la hierba. El niño probablemente tendría curiosidad y la levantaría si no tuviera conocimiento previo o instrucción acerca de las serpientes. ¿Qué cree que la madre promedio haría si ella ve a su hijo hacer eso? Ella probablemente se asustaría. ¿Qué haría un manejador de serpientes experimentado? Él, al igual que el niño, no tendría miedo. Las maneras de responder al miedo están condicionadas por nuestras experiencias de aprendizaje. Las ataduras al miedo vienen de un falso o escaso conocimiento, mientras que la verdad libera.

La experiencia es una buena maestra, pero no siempre aprendemos bien. Recuerde, no somos condicionados por nuestro entorno, sino más bien por nuestra percepción del entorno. Supongamos que el niño anterior había visto una película donde serpientes venenosas mordían a las personas  y éstas morían. El niño probablemente llegaría a la conclusión de que las serpientes matan a la gente, lo cual algunas pueden hacer, pero la mayoría no. Creer que todas las serpientes son venenosas es un miedo irracional o fobia. ¿Cómo puede usted ayudar a las personas que tienen miedo de cualquier cosa que se arrastra? Les puede enseñar la verdad acerca de las serpientes. Les puede ayudar a distinguir entre las serpientes inofensivas y las que deben ser evitadas. Esto se podría hacer en un salón de clases, pero hacer sólo eso no eliminaría los temores de la mayoría de la gente.

Dado que las fobias son miedos irracionales,  hay algo que estamos creyendo que no es verdad. Lo cual no puede ser resuelto hasta que se exponga la mentira y se reconozca la verdad. Usted puede ver cómo el padre de mentira puede ser la fuente de muchos miedos irracionales. Sin embargo, para vencer por completo el miedo a las serpientes inofensivas usted tendría que tomar una con sus manos. Haga lo que más teme y la muerte del miedo es segura.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Junio 17, 2013. No Tema

“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Gen. 3:9,10). Dios sabía dónde estaba Adán. El propósito de la pregunta era establecer cierta responsabilidad. El miedo fue la primera emoción expresada por la humanidad caída, y los trastornos de ansiedad son el principal problema de salud mental del mundo en la actualidad. Cuatrocientas veces se nos dice en la Biblia que “no temáis.” Afortunadamente, la Biblia nos dice mucho más que eso, ya que decirle a una persona con miedo que no tenga miedo es tristemente inadecuado.

El miedo es un gran motivador y nos puede convencer de hacer cosas tontas como Adán escondiéndose de un Dios omnipresente. “El impío huye sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león” (Proverbios 28:1). El denuedo (valentía) es una característica de una persona llena del Espíritu como fue demostrado por la Iglesia Primitiva. “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo (valentía) la palabra de Dios” (Hechos 4:31). Carlos Valles escribió en su libro, Let Go of Fear (Deje el miedo atrás):

Digo esto para traer a la luz más clara posible el hecho de que es nuestro miedo lo que nos expone a las manipulaciones. El miedo es el mango que nosotros mismos entregamos a aquellos que nos manejarán a su voluntad. El terrorismo existe porque tenemos miedo. Hay comisiones internacionales que se reúnen periódicamente para analizar la propagación del terrorismo y proponer soluciones. No es probable que acaben con la plaga. El remedio definitivo se encuentra en el corazón humano. Sólo la ausencia de miedo puede liberarnos de los lazos que nuestros temores han construido.

¿Por qué es el temor del Señor el principio de la sabiduría? ¿Cómo es que este temor puede expulsar a todos los demás temores? Ese es el tema de mis blogs para las próximas semanas mientras explico los trastornos de ansiedad, que incluyen el miedo, la ansiedad y los ataques de pánico. Si usted quiere o necesita una más amplia exposición lo animo a leer, Freedom From Fear (Libre del miedo), Harvest House, que escribí en coautoría con Rich Miller, nuestro presidente en los Estados Unidos.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.