Agosto 30, 2013. La Oración de un Hijo

Cuando dejé el pastorado para enseñar en la Escuela de Teología Talbot, tuve una carga. Había gente en la iglesia donde había pastoreado que tenían problemas para los cuales yo no tenía respuestas adecuadas. Yo creía que Cristo era la respuesta y que la verdad hace libre a la gente, pero realmente no sabía cómo, más allá de orar con ellos y enseñarles la verdad. Me puse a disposición de cualquier persona que me pidiera ayuda, y Dios me envió un montón de gente con todo tipo de problemas.

Inevitablemente, llegaba el momento en que yo no sabía como continuar y les decía, no tengo una respuesta adecuada para usted, pero sé que Dios la tiene. Si usted está dispuesto a continuar conmigo, vamos a buscar en las Escrituras hasta encontrar Su solución al problema de usted. También puse en práctica Santiago 1:5, “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” Así que me detenía y oraba, y esperaba en el Señor. Recuerdo estar sentado en silencio durante varios minutos, con muchas personas, y luego, un día, me empecé a cuestionar lo que estaba haciendo. El pasaje no nos estaba diciendo que pidamos sabiduría para otra persona. El individuo debía pedir para sí mismo. Yo le estaba pidiendo a Dios que me dijera a mí, para que yo le pudiera decir al participante. Eso me convertiría en un médium, y “hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre ” (Santiago 2:5)

Nunca se me había ocurrido hacer que ellos oraran. Piénselo de esta manera. Usted es un padre con dos hijos y el hermano menor está siempre pidiendo al hermano mayor que vaya a usted y pida en su nombre si puede tener algo. Siendo padre, ¿aceptaría usted una relación de segunda mano con uno de sus hijos? Cualquier buen padre diría al hijo mayor, Ve y dile a tu hermano que venga a verme él mismo. ¿Estamos haciendo eso en nuestras iglesias? Todos somos hijos de Dios y todos tenemos el mismo acceso a nuestro Padre Celestial. Al hacerlos orar, estamos inmediatamente conectándolos con Dios en el proceso.

Recuerdo una tarde que escribí algunas oraciones de petición sencillas con la intención de que los participantes las usaran para orar. No tenía ni idea de lo que iba a pasar, pero empecé a usarlas con los participantes y tuve la bendición de ver como Dios contestaba sus oraciones. Era un proceso de arrepentimiento en el que le pedían a Dios que les revelara a sus mentes los pecados que les impedían tener una relación íntima con Él. Pronto aprendí que la única oración efectiva a este nivel de ministerio era la oración de un corazón arrepentido. Si Dios nos ha llamado al arrepentimiento, Él posibilitará el proceso. Esas primeras oraciones se convirtieron después en los “Pasos Hacia la Libertad en Cristo” (Pasos), que están siendo utilizados actualmente en todo el mundo en muchos idiomas (ver www.ficminternational.org).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 29, 2013. La Responsabilidad del Participante

Dios es soberano y Él fielmente guardará Su Palabra, y hará todo lo que dijo que haría. Debemos asumir la responsabilidad de todas nuestras creencias, actitudes y acciones. En el ministerio también tenemos que diferenciar la relación de funciones entre el participante y el facilitador. Si quiero ser eficaz en el ministerio no puedo creer por los participantes, o arrepentirme por ellos. Puedo compartir la verdad con amor, y mostrar a los demás cómo arrepentirse, pero no puedo creer ni arrepentirme por ellos. Así que vamos a considerar en primer lugar el papel y la responsabilidad del participante.

Hay un pasaje fundamental en la Escritura que instruye a los que sufren sobre lo que deben hacer y es Santiago 5:13-16. En preparación para una clase de Doctorado para Pastores que enseñé, yo requería que los estudiantes hicieran una exégesis sobre este pasaje y escribieran cinco páginas sobre el tema antes de nuestra primera reunión. Los estudiantes eran pastores en activo y ya habían terminado una Maestría en Divinidad. La mayoría de los documentos tenían el mismo contenido predecible. Leyeron el pasaje desde su perspectiva pastoral, y no es difícil entender la razón. Si la gente en su iglesia les pidiera a los ancianos que los ungiera con aceite y oraran por ellos y usted fuera uno de los ancianos, ¿qué haría?

Es probable que usted tratara de entender lo que significa ungir con aceite (vs. 14), y se preguntara qué tipo de aceite se debe utilizar. También puede preguntarse si su propia credibilidad estaba en juego ya que la oración eficaz del justo puede mucho (vs. 16). Le gustaría suponer que usted es una persona justa, pero ¿se está poniendo a prueba esta suposición si su oración no funciona? Lo que a menudo se pasa por alto es la responsabilidad del participante y si esa persona no asume su responsabilidad, la oración de usted no será muy eficaz, no importa cuan justo sea usted.

Note cómo empieza el pasaje: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración” (vs. 13). ¿Por qué la responsabilidad de orar primero es del participante? Porque no podemos orar en lugar de otra persona. Por favor, no malinterpreten lo que estoy diciendo. Creo en la oración de intercesión, pero nunca fue la intención de Dios que reemplazara la responsabilidad individual de orar. Aprender a cómo ayudar al participante a pedirle a Dios por ellos mismos fue mi mayor cambio de paradigma en mi metodología. Mi ministerio se transformó casi de la noche a la mañana.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 28, 2013. Valió la Pena el Viaje

Estaba yo llevando a cabo una conferencia sobre Consejería Discipuladora en México. Después de explicar quién es responsable de qué, me invitaron a almorzar con dos consejeros profesionales que eran marido y mujer. Él me dio su tarjeta de presentación donde anunciaba su especialidad: hipnoterapia. Él quería saber lo que yo pensaba de su enfoque. Le pedí que me explicara su metodología, ya que tales enfoques pueden ser sólo técnicas de relajación, permitiendo que el “cliente” se sienta más relajado y, potencialmente, sea más abierto a compartir.

Después de explicar lo que él hacía, le pregunté: ¿Cuál es el papel de Dios en ese proceso? Hubo un silencio incómodo y, a continuación, su esposa dijo: Tengo un problema diferente. He estado trabajando como terapeuta sexual por diez años. He estado trabajando sobre todo con las víctimas y con el gobierno sobre los delitos sexuales. Tuve que renunciar, porque no podía hacer frente ya más a todos los abusos sexuales que tuve que escuchar una y otra vez. Ya no tengo paz mental después de estar escuchando una historia de abuso tras otra.

Les dije que sólo estábamos a la mitad de la conferencia, y les animé a completar el entrenamiento pasando a través de los Pasos a la Libertad en Cristo al final de la conferencia. El domingo por la mañana hablé en la iglesia anfitriona. Después del servicio ambos se me acercaron con grandes sonrisas en sus rostros. Él me dio su tarjeta de presentación de nuevo, pero había tachado hipnoterapia”. Ella dijo: Mi mente está libre. Anoche dormí en paz por primera vez en años. ¿No es Dios bueno?

Si tuviera que escuchar las historias de la gente y no ver ninguna resolución a sus conflictos personales y espirituales, tendría que cambiarme de ministerio. He escuchado a algunos de los peores casos de abuso imaginable, pero he tenido el privilegio de ver a Dios hacer libres a los cautivos, y eso es lo que se me queda. Lo que es aún más importante, Dios les concede el arrepentimiento que lleva a una vida sin remordimientos (2 Cor. 7:9,10).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 27, 2013. Los de Línea Plana

Yo creo que Dios está siempre presente cuando trato de ayudar a otro, y hay un papel que Él sólo puede interpretar. Él vino a liberar a los cautivos y sanar las heridas de los quebrantados de corazón. No puedo hacer eso en otra persona, así que necesito depender de Dios que es siempre fiel. Este concepto es lo que separa la Consejería Discipuladora de todos los modelos seculares que existen en la actualidad. Sus modelos tienen sólo dos participantes.

Si usted estuviera en una sala de emergencia y el monitor del corazón muestra una línea plana, el paciente ha muerto. Los consejeros seculares y sus clientes representan una línea plana, ya que han dejado de reconocer la presencia de Dios. Yo no lo digo con arrogancia o juicio. Lo comparto con una profunda preocupación, porque han excluido al único que puede perdonarlos, darles nueva vida y hacerlos libres. Estas personas están muertas en sus delitos y pecados y necesitan desesperadamente al Señor. Los consejeros no tienen ninguna relación con Dios, y no tienen la intención de ayudar a sus clientes a arrepentirse y creer en Dios.

La única relación que los consejeros seculares consideran es la que ellos tienen con sus clientes, y la mayoría de los consejeros cristianos han sido entrenados a seguir su ejemplo. Hay algunas cosas que podemos aprender de ellos, a pesar de que reconocen sólo una relación. Ellos han aprendido de la experiencia cómo establecer límites y cómo no ser habilitadores o co-dependientes, ni rescatadores. También han aprendido habilidades pastorales como la empatía precisa, la congruencia, autenticidad y a ser concretos, que son útiles cuando nos relacionamos con los participantes. Pero hay una dinámica completamente diferente entre los terapeutas profesionales y sus clientes, y aquella que existe entre los facilitadores que dependen de Dios y los participantes cristianos.

El hecho de que ellos cobran mucho dinero y nosotros no cobramos nada es una diferencia obvia, pero la verdadera diferencia es la presencia de Dios y eso lo cambia todo. Los cristianos que sufren no son nuestros clientes con los que estamos trabajando, son hijos de Dios, y Él vino para hacerlos libres. Tenemos un conocimiento superficial de los participantes, pero Dios lo sabe todo acerca de ellos, mucho más de lo que ellos saben acerca de ellos mismos. En el reino espiritual, Dios los quiere hacer libres, pero el dios de este mundo los quiere acusar, tentar y engañar. Nuestro papel es ayudar al participante a lidiar con estas cosas y elegir la verdad que los hará libres.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 26, 2013. ¿Quién es Responsable de Qué?

Cuando se presenta la oportunidad de ayudar a otro cristiano, me recuerdo a mí mismo constantemente que Dios es omnipresente. Yo personalmente reconozco la presencia de Dios y declaro mi dependencia de Él. Mi acercamiento al ministerio habría estado mal dirigido desde el principio si hubiera creído que los únicos participantes éramos yo y la otra persona. Dios está siempre presente y hay un papel que sólo Él puede jugar en mi vida y la de quién yo estoy tratando de ayudar.

Piense en un triángulo con Dios en la parte superior. Las dos esquinas inferiores representan al facilitador y al participante. Cada lado del triángulo representa una relación. La relación más importante es la que tenemos con Dios, pero también hay una relación muy importante entre el facilitador y al participante. Ahora hágase dos preguntas fundamentales. En primer lugar, ¿qué estamos realmente tratando de lograr? Ya que Dios nos ha dado el mensaje de la reconciliación (2 Cor. 5:18), el objetivo es ayudar al participante a estar plenamente reconciliado con Dios. Para lograr esto tenemos que ayudarles a eliminar las barreras a su intimidad con el Padre celestial a través de un genuino arrepentimiento y la fe en Dios. El mundo entero y todos los habitantes humanos son disfuncionales debido a la caída y Dios tiene una sola solución que es volver a restablecernos en una recta relación con Él.

En segundo lugar, teniendo en cuenta el triángulo y los tres participantes, ¿quién es responsable de qué? ¿Alguna vez ha tratado de jugar el papel del Espíritu Santo en la vida de su cónyuge? ¿Funcionó? ¿Qué tan efectivo cree usted que vamos a ser en el ministerio si sin querer usted usurpa el papel de Dios en la vida de otra persona? ¿Alguna vez ha tratado de asumir la responsabilidad de la otra persona? ¿Funcionó? ¿Qué tan bien le está yendo si no ha asumido su propia responsabilidad?

Podemos resolver un montón de problemas en nuestras familias, iglesias y comunidades si damos respuesta adecuada a la pregunta: ¿Quién es responsable de qué? El Triángulo de ninguna persona es enteramente equilátero, porque todos estamos un poco fuera de balance. Si usted espera demasiado de los demás, se sentirá decepcionado. Si usted trata de asumir la responsabilidad de otra persona, se convertirá en un rescatador, o un habilitador o un co-dependiente. Si usted deja a Dios fuera del proceso, podría ayudar a alguien a hacer frente a su problema por un corto período, pero aparte de Cristo no puede hacer nada que dure por toda la eternidad (Jn. 15:5). Dios es el único participante en la Consejería Discipuladora que asume perfectamente su responsabilidad. Necesitamos aprender la nuestra y ayudar a otros a asumir sus responsabilidades.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 23, 2013. Oración No Contestada

Saber lo que Dios y sólo Dios puede hacer, y lo que es claramente nuestra responsabilidad, debería ser intuitivamente obvio, pero para muchos es muy confuso. Algunos orarán pidiéndole a Dios que haga por ellos lo que Él les ha dicho que hagan, y están decepcionados cuando no contesta su oración. Esto es especialmente evidente cuando se trata de conflictos espirituales, porque la Iglesia ha preparado tan mal a nuestra gente para esos ataques.

Supongamos que algún adolescente experimenta alguna manifestación demoníaca en su habitación por la noche (nuestra investigación reveló que más del 50% han tenido tal experiencia). Él clama a Dios: “Señor, haz algo”, y jala las sábanas sobre su cabeza. ¡No pasa nada! Entonces se pregunta, ¿Por qué no Dios? ¿Por qué no me ayudas? Bueno, tal vez no soy cristiano y por eso no me ayudas. Ese es el estado mental y emocional de casi todas las personas que me han pedido que ayudara. Están cuestionando la presencia de Dios, cuestionando el amor de Dios por ellos, y cuestionando su salvación.

Pero, ¿por qué Dios no hace algo? ¡Lo hizo! “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col. 2:15). Él perdonó nuestros pecados, nos hizo nuevas criaturas en Cristo, nos hizo coherederos con Jesús, que está sentado a la diestra del Padre, nos ha sentado con Cristo en los lugares celestiales (el mundo espiritual), y nos dio la autoridad y el poder para hacer Su voluntad. Pero ¿de quién es la responsabilidad de someterse a Dios y resistir al diablo (Santiago 4:7)? ¿De quién es la responsabilidad de ponerse la armadura de Dios? ¿Y de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo? ¿De crucificar la carne? ¿De mantenerse firme y resistir? ¿Y si no lo hacemos?

Dios tiene que permanecer fiel a su palabra, y no va a cambiar quien Él es, o Sus caminos para amoldarse a nosotros. Él no sería Dios si lo hiciera. Su carácter y caminos inmutables son las que nos dan estabilidad en la vida. Podemos estar siempre seguros que Dios está presente y es fiel a Su palabra. Por ejemplo, no es nuestro papel condenar a nadie por su pecado. Ese es el papel de Dios. “Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Saber quién es responsable de qué es un principio fundamental detrás de la Consejería Discipuladora.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo México.

Agosto 22, 2013. La Soberanía y la Responsabilidad Personal

Creo que Dios ha trazado una línea real que impacta en gran medida cómo nos relacionamos con Él, cómo vivimos, y cómo ayudamos a otros. En un lado de la línea está lo que Dios y sólo Dios puede hacer. Podemos ser creativos al apilar ladrillos y untar la pintura, pero no podemos hablar y crear algo de la nada. Ni siquiera podemos salvarnos a nosotros mismos. Dios tuvo que tomar la iniciativa y proporcionar el medio por el cual podemos ser perdonados y tener nueva vida en Cristo. No podemos hacer nada respecto de la soberanía de Dios que no sea descansar en la obra terminada de Cristo, y estar agradecidos por Su cuidado providencial.

En el otro lado de la línea está nuestra responsabilidad. Para nosotros la línea es borrosa, y usted trazará la línea de manera diferente dependiendo de si usted es calvinista o arminiano. Ambos grupos, sin embargo, creen que la soberanía de Dios y la responsabilidad personal se enseñan en la Escritura. La línea se desplazará hacia la izquierda o la derecha dependiendo del énfasis que pongamos en el papel de Dios. Nosotros regamos y plantamos, pero Dios da el crecimiento (1 Cor. 3:6). Si no regamos y plantamos, nada crece, y separados de Cristo no podemos dar fruto duradero. La voluntad de Dios para nuestras vidas es nuestra santificación (1 Tes. 4:3). Dios es el que santifica, pero no vamos a crecer a no ser que nos arrepintamos y creamos, y ésa es nuestra responsabilidad.

¿Podemos pedirle a Dios que haga por nosotros lo que Él ha dicho claramente que hagamos nosotros? Si usted va mal en la escuela, ¿puede usted pedirle a Dios que estudie por usted? ¿Pensará Él por nosotros, o creerá por nosotros, o es nuestra responsabilidad? Él es el la verdad y se reveló a Sí mismo al mundo, pero Él no va a tomar nuestras decisiones por nosotros. Tenemos la capacidad de elegir, porque hemos sido creados a Su imagen. En otras palabras, tenemos una voluntad y Dios espera que nosotros la ejercitemos de acuerdo con Su palabra.

La clave para una vida exitosa es conocer a Dios y Sus caminos y asumir la responsabilidad de nuestras propias actitudes y acciones. “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”(Jer. 9:23,24).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 21, 2013. La Respuesta Completa

¿Es mi problema espiritual o es psicológico? Hacer esta pregunta expone una falsa dicotomía que afecta al mundo occidental. Siempre hay una dimensión espiritual en nuestras luchas. Dios está siempre presente, y “Él sostiene el universo por la palabra de su poder” (Hebreos 1:3). Dios es la realidad última, y ​​la salud mental comienza por estar en contacto con la realidad. El mundo entero lucha como resultado de la caída. El problema básico es que estamos muertos espiritualmente, es decir, separados de Dios. Cuando venimos a Cristo somos nuevas criaturas en Cristo. No podemos arreglar nuestro pasado, pero podemos ser libres de él a través de un genuino arrepentimiento y de la fe en Dios. Incluso si logramos esto, nuestro trayecto hacia la semejanza de Cristo nos obliga a ser dependientes de Dios, porque sin Cristo no podemos hacer nada (Juan 15:5).

Nuestra lucha también es espiritual porque “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Además, el mundo entero está bajo el poder del maligno (1 Jn. 5:19), que ha engañado a todo el mundo (Apocalipsis 12:9). No hay momento en que sea seguro quitarse la armadura de Dios. La posibilidad de ser tentado, acusado y engañado es parte de la vida en este mundo caído.

Por otro lado, nuestros problemas son siempre psicológicos. Nuestra alma es siempre partícipe en nuestra lucha a vencer. Si creemos esto, dejaremos de polarizarnos entre los ministerios psicoterapéuticos que ignoran la realidad del mundo espiritual, y un ministerio de liberación unidimensional que ignoran la responsabilidad personal del participante. Tenemos un Dios integral, que se relaciona con la persona completa, que tiene en cuenta toda la realidad, todo el tiempo.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a las personas a resolver sus conflictos personales y espirituales? ¿Sólo necesitan ser discipulados? ¿Necesitan consejería? ¿Necesitan sanidad interior? ¿Qué hay de la liberación? Muchos pastores evangélicos nunca han oído hablar de la sanidad interior. La mayoría de los consejeros nunca han estado expuestos a ningún tipo de ministerio de liberación, y algunos rechazan totalmente su validez. Aquellos que se especializan en una sola de las cuatro perspectivas tienen una cosa en común, han dejado a Dios fuera del proceso. Jesús vino a liberar a los cautivos y sanar las heridas de los quebrantados de corazón, y sólo Él puede hacer eso. Él es el Consejero Admirable, y el genuino arrepentimiento y la fe en Dios traen sanidad interior.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 20, 2013. Funciona

La Iglesia Evangélica Libre tiene una semana de formación, cada año, para sus pastores. Hace varios años me pidieron que les enseñara por cuatro días completos. Un pastor se presentó y me dio una tarjeta que decía “Usted ha sido Su sal en mi vida. ¡Gracias!” En la tarjeta escribió:

Lo que dice la tarjeta es verdad. Dios lo ha usado en mi vida, mi matrimonio y en mi ministerio. Yo doy gracias a Dios y a usted por los materiales que ha creado. Es maravilloso usar algo que funciona con todo tipo de personas y con todo tipo de problemas.

Me topé con su material hace un año, en octubre, y Dios lo estaba usando para prepararnos para trabajar con un hombre severamente demonizado. En preparación para llevarlo a través de los Pasos Hacia la Libertad en Cristo, los Ancianos de la iglesia y yo fuimos a través de los Pasos primero. Personalmente, la esclavitud al pecado en mi propia vida fue quebrantada. Como resultado, mi esposa halló libertad del pasado ocultista de su familia.

Estoy en una nueva iglesia ahora. No pasó mucho durante los dos primeros meses, pero sin publicidad o promoción, Dios me envió a doce personas este mes para llevarlos a través de los Pasos Hacia la Libertad. Ha habido una gran obra de Dios en los corazones de la gente. Dos de los Ancianos renunciaron para poner sus vidas en orden. Uno de ellos había estado teniendo un romance desde hace dos años. Me dijo que su hipocresía no le molestaba hasta que yo llegué. ¡Fue el Señor! ¡No yo! Me honra que Dios me haya utilizado para tocar vidas. Voy a llevarlo a él y a su esposa a través de los Pasos la próxima semana.

Llevé al otro anciano y su esposa a través de los Pasos la semana pasada. Era esclavo de la pornografía, la masturbación y bares nudistas cuando estaba de viaje de negocios. Fue maravilloso ver a ambos encontrar su libertad y renovar y profundizar su relación. ¡Qué gozo y qué privilegio poder alentar a la gente a medida que avanzan a través de los Pasos!

Uno de nuestros maestros de escuela dominical ha estado sufriendo de terrores nocturnos y sueños demoníacos. A través de “casualidades” divinas, le dijo a mi esposa acerca de estas dificultades. Yo la llevé a ella y a su marido a través de los Pasos hace dos semanas. Cuando llegamos al perdón, tuve que enseñarle, exhortarla y animarla durante más de una hora. Tuve que poner físicamente el lápiz en su mano. Se tardó 30 minutos para escribir su nombre. Pero finalmente tomó una decisión y se arriesgó. ¡Dios es tan bueno! El siguiente domingo había gran gozo, paz y libertad en la cara de ella y su marido.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Agosto 19, 2013. Consejería Discipuladora

En el prólogo de mi primer libro, Victoria sobre la Oscuridad, escribí: El enfoque de mi ministerio, tanto como pastor como profesor de seminario, ha sido los ministerios interrelacionados de discipulado y consejería cristiana. He sido un discipulador y un consejero de un sinnúmero de personas. También he enseñado discipulado y consejería pastoral a nivel de seminario y en las iglesias y conferencias de liderazgo en todo el país y alrededor del mundo… Estoy triste por la forma en que se han separado los ministerios de discipulado y consejería en nuestras iglesias (y seminarios). El discipulado cristiano con demasiada frecuencia se ha convertido en un programa impersonal, aunque se está usando buen material. La consejería cristiana ha sido intensamente personal, pero a menudo carece de una buena teología. Creo que el discipulado y la consejería son bíblicamente lo mismo. Si usted es un buen discipulador usted será un buen consejero, y viceversa. La Consejería Discipuladora es el proceso mediante el cual dos o más personas se reúnen en la presencia de Cristo, aprenden cómo la verdad de la Palabra de Dios puede hacerlos libres, y así, habilitarlos para ser conformados a la imagen de Dios mientras caminan por fe en el poder del Espíritu Santo.

En la segunda edición de Rompiendo las Cadenas escribí: En 1982 dejé el pastorado para enseñar en la Escuela de Teología Talbot. Fui allí sabiendo que había gente en nuestra iglesia que tenían problemas para los que yo no tenía respuestas adecuadas. Enseñaba y predicaba la Palabra de Dios lo mejor que podía, pero realmente no veía un gran cambio en la vida de los fieles que asistían regularmente. Creía con todo mi corazón que Jesús era la respuesta y que la verdad de Su Palabra haría libre a la gente, pero realmente no sabía cómo… Yo estaba buscando una respuesta holística, arraigada en la Palabra de Dios, centrada en Cristo, y utilizable para todos los cristianos en todas partes. La herramienta que resultó se llama Los Pasos Hacia la Libertad en Cristo, que ahora se utiliza en todo el mundo. Todo este estudio e investigación fue para mi segundo doctorado de Talbot, y el libro “Rompiendo las cadenas” fue mi tesis.

Se han vendido 1.4 millones de copias de cada uno de estos dos libros en inglés, y han sido traducidos a muchos idiomas. No tenía ni idea de que iba a terminar con un ministerio global (véase www.ficminternational.org). Durante las próximas semanas voy a compartir lo que es la Consejería Discipuladora (Discipleship Counseling, Regal Books) y cómo llegué allí.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.