Septiembre 27, 2013. La Corona de Adviento

Lo siguiente me fue dado por una participante como regalo de Navidad. Fue escrito en el centro de una corona de adviento que ella había construido con vides. Está colgada  en mi oficina como un recordatorio constante que debo ser paciente.

Una amiga mía cuya vid había muerto, la había sacado para tirar a la basura.

Yo le dije, voy a tomar esa vid y hacer algo con ella.

En casa, la bolsa con la vid muerta y seca parecía un desastre.

Mientras doblaba suavemente una rama, entrelazándola una y otra vez,

Una corona rústica comenzó a formarse, prometía quedar muy bien.

Una rama no se iba a donde debía, y ansiosa como yo era,

La forcé de tal manera para que cambiara su forma, que se rompió, y ¿cuál fue la causa?

Si hubiera yo tomado el valioso tiempo para cambiar poco a poco su forma,

Habría tenido una corona preciosa, no una vid muerta, rota, desgarrada.

Cuando terminé de enredarlas, agregando flores y podándola,

Me di cuenta cómo aquella corona rústica era como mi vida interior;

Sabe usted, muchos en mi vida han tratado de hacerme cambiar.

Forzaron ansiosamente mi espíritu, y traté de cambiar.

Pero cuando el dolor era demasiado grande, al forzar mi frágil forma.

Me sumergí mucho más profundamente en desesperación, mi espíritu, roto, desgarrado.

Entonces Dios permitió que una persona amable que sabía de vides moribundas,

Amablemente y con paciencia permitiera al Señor tomar Su tiempo para cambiarla.

Y aunque la vid aún no ha formado una corona decorativa,

que con la ayuda de un siervo de Dios, el día cuando con Cristo me encuentre,

Verá el círculo completo, un regalo perfecto para Él;

Será un producto final, una corona perfectamente arreglada.

Así que cuando usted mire este regalo, la vid, redonda y completa;

Recuerde que Dios lo está utilizando para que delicadamente de forma a Su corona.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 26, 2013. Más Paciencia

El Discipulado en Consejería requiere paciencia, porque algunas citas de libertad pueden durar horas. El sólo mencionar eso hace que algunos pastores eviten el uso de nuestro material. Ellos piensan: ¡No tengo tiempo suficiente para hacer eso! Permítame estar en desacuerdo. Si es que quieren resolver algo, yo no creo que tengan el tiempo suficiente, si no lo hacen de esta manera.

Si tuviera la opción de ofrecerle a un participante cincuenta minutos a la semana durante seis meses, o cinco horas consecutivas, yo elegiría esta última, y resolvería mucho más en este tiempo. Las sesiones de cincuenta minutos funcionan bien para la enseñanza, ya que uno sólo puede manejar cierta cantidad de información o hacer la tarea por cierto tiempo. Pero no se puede resolver mucho en ese tiempo. Las sesiones de cincuenta minutos nunca empiezan la siguiente semana donde uno se quedó la semana anterior.

Suponga que su médico le recomienda una cirugía exploratoria. Explora durante unos cincuenta minutos, y le dice: Bueno, se nos acabó el tiempo. Aguante un poco más y la próxima semana continuaremos explorando. Con raras excepciones, los cirujanos abren heridas sin cerrarlas, y tampoco debemos hacerlo nosotros. Las vidas de las personas son demasiado importantes como para seguir pequeños guiones que se adapten a nuestro horario. Un pastor que se volvió consejero me pidió ayuda. Dijo, he sido capaz de ayudar a los demás, pero no he podido resolver mis propios problemas. Durante los Pasos, oró y pidió a Dios que le revelara a la gente que necesitaba perdonar. Surgieron 40 nombres. Él miró la lista y dijo: Usted no tiene tiempo suficiente. Le dije, me quedaré toda la noche si es necesario. Empezó a llorar y dijo: Usted es la primera persona que me ha dicho eso.

Las citas de libertad no se hacen contra reloj. Si Dios está trayendo recuerdos dolorosos debo ejercitar la paciencia necesaria para resolverlos. Si no lo hago, puede ser que esté mandando a las personas a su casa a pasar la peor semana de su vida. Recomiendo programar sesiones de medio día para la mayoría, pero sesiones de todo el día para los casos difíciles. Los facilitadores que han sido entrenados están dispuestos a dedicar esa cantidad de tiempo en nuestras iglesias, y lo hacen porque les encanta ver a Dios hacer libres a sus hijos.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 25, 2013. ¿Por Qué Compartir?

En mis conferencias alrededor de todo el mundo, he preguntado: ¿Cuántos estarían dispuestos a compartir todas las cosas malas que han hecho en sus vidas, sólo por el propósito de compartirlo? Nadie levanta la mano. ¿Qué se gana haciendo eso? Entonces pregunto: ¿Cuántos estarían dispuestos a compartir todas las cosas malas que han hecho en sus vidas con el fin de obtener alguna explicación de por qué tienen todos esos problemas? Obtengo la misma respuesta en todo el mundo. La mayoría no levantan la mano, algunos sólo la levanta a medias, y pocos  levanten la mano indicando que están dispuestos a hacer eso.

Hasta ahí puede llegar la consejería secular. La teoría no es difícil de entender. El consejero desarrolla habilidades como la consistencia, la concreción, la empatía, etc. Estas son sólo habilidades pastorales y no hay nada malo en ello. El objetivo es establecer una relación de confianza para que el aconsejado le cuente su historia. Suponga que usted es el mejor de los mejores. A través de una relación en la que da cuidado a la persona usted es capaz de ayudar a las personas para que compartan todos los detalles íntimos de los eventos más sórdidos de sus vidas. Con esa información usted es capaz de explicar por qué sienten y actúan de la manera en que lo hacen. ¿Qué logra con ello? El más completo y preciso análisis no resuelve nada. Puede ayudarnos a entendernos unos a otros, pero todavía deja a la gente como producto de su pasado. El consejero secular puede ayudarlos a aprender del pasado y darles habilidades para lidiar con las cosas. Ellos no pueden hacer nada más que eso, porque no tienen el evangelio. Dios no arregla nuestro pasado. Él nos hace libre de él. No somos sólo productos de nuestro pasado, somos nuevas criaturas en Cristo.

Entonces hago una tercera pregunta: ¿Cuánta gente estaría dispuesta a compartir todos sus problemas a fin de resolverlos? Todo el mundo levanta la mano. Los facilitadores que han sido entrenados escuchan atentamente a los participantes compartir sus historias, y luego preguntan, ¿Le gustaría resolverlo? Nadie dice que no. Los facilitadores responden diciendo: Entonces, con su permiso, me gustaría llevarle a través de estos Pasos Hacia la Libertad en Cristo. Los participantes dan muy pocos detalles al compartir sus historias. Los detalles necesarios surgen cuando pasan por los Pasos, pero no los están compartiendo para obtener una explicación. Los están compartiendo para resolverlos. Comúnmente escuchamos, nunca he compartido esto con nadie. Esta vulnerabilidad tiene muy poco que ver con nosotros, es Dios que les está concediendo el arrepentimiento que conduce al conocimiento de la verdad que los hace libres (2 Tim. 2:25). La convicción de Dios conduce a un arrepentimiento genuino y sin remordimiento (ver 2 Cor. 7:10). Qué ministerio tan increíble. Tenemos el privilegio de ayudar a la gente a tener contacto con los aspectos más feos y más dolorosos aspectos de sus vidas y no dejan de darnos las gracias después.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 24, 2013. Paciencia Cuando Se Nos Hace Un Mal

Trabajar con gente pondrá a prueba la paciencia de uno. Ser ingeniero era más fácil que ser pastor. En aquellos días yo podía construir algo y se quedaba construido, y lo que construí nunca me dio problemas. Usted puede ser mordido al quitarle una espina enterrada a un perro, pero se arriesgará si ama al perro. La paciencia tiene su recompensa.

Cuando el pueblo escogido de Dios fue liberado de Egipto, acabaron en el desierto, lo cual era peor. Ellos murmuraron, se quejaron y dijeron que querían volver. Lo mismo ocurre cuando las personas buscan tratamiento para cualquier problema. Las cosas empeoran antes de mejorar. Así que la gente empieza a razonar que el mal del pasado era mejor que el del presente, así que dejan el tratamiento y vuelven a sus ataduras. No es raro que las personas estén muy irritables  durante las primeras etapas del tratamiento. Debemos ser pacientes y ayudarles a seguir hacia la Tierra Prometida.

Sería más fácil ser paciente si usted supiera el origen y la naturaleza de la oposición. Una de ellas son las heridas supurantes. Toque la herida de alguien y vea que pasa. A la gente no le gusta hablar de los recuerdos dolorosos que han estado tratando de olvidar. Un participante me dijo: Si va a hablar de mi papá, me voy. Esto representa un gran obstáculo para la terapia tradicional, y es la razón por la que la mayoría de la gente la evita. Revivir el pasado sin resolverlo, sólo trae los recuerdos dolorosos a la superficie, lo que no es de gran ayuda si usted ha estado tratando de olvidar lo que sucedió en el pasado.

El enemigo es la otra fuente de oposición. El diablo no quiere que la verdad sea revelada, porque eso podría dar lugar a la resolución del problema y al fin de su reinado. La típica estrategia de Satanás es permanecer encubierto e intimidar al participante. Si eso se descubre, entonces amenaza al facilitador. Una víctima de abuso ritual cambió repentinamente de personalidad, y dijo: ¿No sabe que yo podría hacer una llamada telefónica y en una hora estaría usted muerto? Le dije: Ahí está el teléfono. Haga la llamada. Todo es un engaño. Es simplemente un intento de conseguir que deje de moverse hacia la resolución del problema. La paciencia es una virtud.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 23, 2013. Apto Para Enseñar

El apóstol Pablo dijo que el facilitador eficaz depende de Dios, es amable y no contencioso. Después añade, “apto para enseñar” (2 Tim. 2:24) como el siguiente requisito para un facilitador. El énfasis no está en la capacidad de comunicarse. La atención se centra más en el contenido que en la forma de hacerlo. La palabra griega para enseñar (didajé) se traduce a veces como doctrina. La persona que tiene el don de la enseñanza sería más como un teólogo. El pastor que es muy bueno comunicando la verdad probablemente tenga el don de la exhortación.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar (didajé), para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16,17). Hablar la verdad en amor debe traer reprensión, seguida de corrección que lleva a una vida de rectitud. Por desgracia, eso no siempre sucede. Nos hemos acostumbrado a algo mucho menor. Para muchos: La palabra de Dios es útil para enseñar y entrenarnos para ser más competentes. Sin reprensión y corrección no hay rectitud. El resultado es la arrogancia intelectual. Recuerde, usted puede tener conocimiento intelectual de las Escrituras y ser arrogante, pero no puede conocer a Dios y ser arrogante. Esa es solamente otra razón por la que debemos tener presente que la Verdad es más acerca de conocer a Jesús que conocer la Biblia. Puede conocer la Biblia y no conocer a Jesús en absoluto.

El facilitador tiene que saber la verdad, porque la verdad es lo que nos hace libres. Siempre tenga en cuenta que la Verdad es una espada de doble filo. Jesús es la verdad y es el que nos hace libres, y la palabra de Dios es verdad. Debemos esforzarnos por conocer ambas. La oposición es del padre de la mentira, y los  participantes suelen ser confundidos acerca de lo que creen. Recuerde, las personas no están atadas a los traumas del pasado, están atadas a las mentiras que creen debido a los traumas del pasado.

Supongamos que un participante dice, yo nunca podría hacer eso. ¿Es eso cierto? La verdad es: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). No quiero ser simplista, pero si alguien cree que no puede hacer lo que se enseña claramente en las Escrituras, probablemente no vaya a hacerlo. La clave para un ministerio eficaz es dejar que la reprensión venga de las Escrituras y no de nosotros. En vez de decir, usted está creyendo un montón de mentiras, lo cual ataca su carácter, es mejor decir: ¿Qué dicen las Escrituras?

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 20, 2013. El Consejero Maravilloso

Los participantes pueden ser reacios a compartir los detalles íntimos con nosotros, pero ¿qué pasa si lo comparten abiertamente con Dios? ¿Qué hace Dios con la información que compartimos con Él? Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9). Cuanto más abiertos seamos con Dios, más podemos ganar.

Pero, ¿cómo podría Dios posiblemente entendernos? Él es Dios que está sentado en Su trono. ¡Él puede hacer todo según Su voluntad! ¿No es esto lo que hace Jesús? “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Por lo tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia, para que podamos recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb. 4:15,16). La iglesia tiene la gracia para el oportuno socorro, pero si primero no mostramos misericordia, puede ser que nunca se nos dé esa oportunidad. Misericordia es no darle a la gente lo que se merece. Gracia es darles a otros lo que no merecen.

Aunque los facilitadores no serán perfectos en esta vida, sí tienen la oportunidad de conectarse con Aquel quien lo es. También tienen el privilegio de conectar a otros con el perfecto amor. Incluir a Dios en el proceso de discipulado cambia toda la dinámica. Los participantes pueden tener la tentación de ocultar información o mentirnos a nosotros, pero eso es mucho menos probable que ocurra cuando se conectan directamente con Dios. Cuando Dios trae la verdad a sus mentes, también vienen el amor, el perdón y la aceptación, porque Jesús es la Verdad, y Dios es Amor. Cuando la convicción viene de Dios, el poder para cambiar lo acompaña.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 19, 2013. Venciendo la Renuencia a Compartir

Cuando enseñaba consejería pastoral, les daba a los estudiantes una hoja de papel en blanco. Daba instrucciones de que escribieran en el papel el pecado más grave que hubieran cometido, es decir, el secreto mejor guardado de su vida. El nivel de ansiedad en los estudiantes cambiaba al instante de mínimo a máximo. Probablemente se preguntaban: ¿Qué es lo que este loco profesor nos va a pedir que hagamos con este pedazo de papel?  O ¿Cuál es la sexta o séptima cosa más ofensiva que he hecho que pueda yo compartir con mis compañeros de clase so pena de reprobar?

Los dejaba debatirse por alrededor de un minuto y luego decía: Deténganse. No quiero que hagan eso realmente, pero quería que ustedes sintieran lo difícil que debe ser para alguien revelar eso a otra persona. Esto es lo que quiero que escriban en el papel. Si tuvieran que compartir ese pecado con alguien, ¿con quién lo compartirían? No quiero el nombre de una persona. Quiero que consideren qué tipo de persona tendría que ser o no ser, ¿qué querrían que hiciera o no hiciera? ¿Cuál es la primera cosa que viene a sus mentes?

Hacía que todos compartieran lo que habían escrito en su papel, y lo escribía en el pizarrón. Decían cosas como: compasivo, confidencial, perdonador, que te aceptara, amoroso, paciente, amable, comprensivo, con capacidad de ayudar, etc. Después de que todos hubieran compartido, señalaba al pizarrón y les preguntaba: ¿A quién describe esto? Todos decían, ¡A Dios!

Les decía a los estudiantes, si no se han comprometido a ser ese tipo de persona, ¿lo harían ahora? Si ustedes no son esa clase de persona, nadie va a compartir ningún detalle íntimo con ustedes. Si ustedes no llegan a saber cuál es el problema principal, entonces no hay manera de ayudarlos.

La gente siempre se muestra reacia a compartir los detalles íntimos de sus vidas. Se preguntan: ¿Qué es lo esta persona va a hacer con la información que le estoy compartiendo? ¿Van a usarla para ayudarme, o la  van a usar en mi contra? Les hemos dicho incluso a los criminales más endurecidos, Usted tiene el derecho a guardar silencio, porque la información que comparta puede ser utilizada en su contra en un tribunal.

Los facilitadores nunca serán perfectos como Cristo, pero la voluntad de Dios para nuestra vida es llegar a ser más como Él. Cuanto más lo hagamos, más eficaces seremos en el ministerio.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 18, 2013. Amable Para Con Todos

Durante años he hecho el siguiente comentario en mis conferencias: “Lo que es deseable en un hombre es…” Espero a ver si alguien quiere responder, pero nadie lo hace. Tras una pausa, les digo, “Lo que es deseable en un hombre es su bondad” (Prov.19: 22 LBLA). Entonces ilustro esta verdad diciendo: “Bueno señoras, aquí está su oportunidad. Si tuvieran que elegir en nosotros los hombres, entre fuerte virilidad y, bondad, ¿qué elegirían?” Todas dicen al unísono, “Bondad”.

La bondad o amabilidad es el prerrequisito esencial del carácter para el ministerio. La razón es simple. Un acto de crueldad, y su ministerio ha terminado con esa persona. El participante cerrará la boca y dejará de compartir. A la gente no le importa cuánto sabe, hasta que sabe cuánto le importa. Esto no sólo es cierto para el cuidado que dan los pastores, sino también para el cuidado de los padres. Una madre me contaba de sus hijos, y dijo: “Sé que tienen problemas, pero no los comparten conmigo. ¿Por qué es eso?”, Le dije, “¿De verdad quiere saberlo?” Ella me aseguró que quería saberlo, así que le dije: “Es probable que sientan que no pueden confiar en usted” Dijo ella, indignada, “¡Por supuesto que pueden confiar en mí, soy su madre!”

Así que dije: “Imagine que su hija de 15 años de edad llega a casa y le dice: Mi mejor amiga está fumando marihuana. ¿Qué le diría y qué haría usted?” A pesar de que sabía que era una prueba, aun así me respondió como muchos padres responden, con algunos sabios consejos sobre lo que ella debería hacer o no hacer, y ese es el final de la conversación. Hay una buena probabilidad de que la que está fumando marihuana sea la muchacha misma. Con información tan limitada, la madre no sabía lo suficiente como para ofrecer un buen consejo. ¿No sería mejor decir algo como esto?: Gracias por compartirlo conmigo. ¿Quieres hablar de ello?

Las personas que realmente están buscando respuestas nos dirán unas pocas palabras para ver cómo respondemos. Si parecemos arrogantes, críticos, o crueles de alguna manera, dejarán de compartir. Una señora me contó la historia de su vida después de un servicio de la iglesia, pero no había tiempo para resolver nada. El lunes por la mañana el teléfono sonó a las 7:00 a.m. Ella dijo: “No puedo creer que le dije todas esas cosas a usted ayer. ¿Qué piensa usted de mí?”, Le dije, “Bueno, yo la aprecio por tomar el riesgo de compartirlo conmigo. ¿Cómo podría ayudarla si no las supiera?” Hubo una pausa y luego dijo: “Bueno, entonces tengo mucho más que compartir con usted”.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 17, 2013. No Contencioso

“El siervo del Señor no debe ser contencioso” (2 Tim. 2:24). Observe cómo se utiliza la palabra “contencioso” en Hechos 7:25,26: “Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz”. La predicación poderosa y valiente de Esteban en la iglesia primitiva se refería a Moisés, el prototipo del libertador. Su liberación fue de la esclavitud de Egipto, pero Jesús, el Príncipe de la Paz, nos libraría de la esclavitud del pecado.  “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Cada intento de traer libertad recibe oposición, ya sea política o espiritual, y la gente siempre se va a dividir por la forma en la que se puede lograr. La clave es evitar ser contencioso y llegar al extremo de pelear unos con otros. Yo nunca discuto con un participante, ya que no se logra nada. Ganar discusiones no gana necesariamente conversos. Un hombre convencido en contra su voluntad sigue teniendo la misma opinión.

Cuando enseñé evangelismo en el seminario no le enseñaba a los estudiantes cómo ganar la discusión. Les enseñé cómo evitarla. La razón por la que un físico nuclear no confía en Cristo es la misma razón por la que el obrero sin educación no confía en Cristo. No quieren. Es una cuestión moral, no un problema intelectual. Hay algunos cristianos muy inteligentes y otros no tan inteligentes, y lo mismo pasa con los no creyentes. Si alguien quiere discutir conmigo, le sugiero que vaya y comience sin mí. Si alguien me dice firmemente: “Bueno, yo creo esto y aquello” Yo les digo: “Está bien. No estoy de acuerdo, pero esa es su elección, y yo la respeto”.

Por otra parte, pasaría toda la noche y hablaría con la persona que busca la verdad. Yo respeto a cualquier pastor que cuestione mi teología, porque es su responsabilidad asegurarse de que se está enseñando la verdad, pero no voy a entablar una discusión (lucha) con él. El apóstol Pedro escribió, “santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros ” (1 Ped. 3:15).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 16, 2013. El Siervo del Señor

Hemos considerado el papel soberano de Dios y la responsabilidad del participante. Partiendo de 2 Timoteo 2:24-26, vamos a examinar el papel y la responsabilidad del facilitador. El primer prerrequisito es ser un siervo de Dios. No se puede dar a otros lo que no se tiene. Dado que toda tentación es un intento del maligno de persuadirnos a vivir independientemente de Dios, debemos empezar declarando nuestra dependencia de Él.

Cada vez que llevo a una persona a través de los Pasos Hacia la Libertad, me ayudo a mí mismo. Si yo no me he ocupado de los asuntos que salen en la sesión, saldrán a la luz en mi propia vida. Ayudar a los demás de esta manera me ayuda a estar estrechamente conectado con Dios. Hace varios años un pastor trajo a una pareja de jóvenes al seminario para verme. La señora supuestamente tenía algunos problemas demoníacos. Después de que el pastor presentó a la pareja, empezó a irse. Le dije: “Yo le agradecería muchísimo si se quedara, ya que darles seguimiento será su responsabilidad”. Él dijo: “Pero tengo problemas cardiacos”. No fue difícil discernir el verdadero problema, y le dije: “Aquí no hay nada que temer”. Así que se quedó.

Tan pronto como empecé a trabajar con la joven, ella fue objeto de una intensa oposición. Retrocedí y le dije al pastor y al joven: “Es obvio contra lo que estamos, por lo que les recomiendo encarecidamente que lidien con sus propios problemas primero”. El pastor inmediatamente comenzó a orar en silencio, y yo no tenía ninguna intención de exponer sus deficiencias. El joven empezó a temblar por la oposición espiritual, y le dije: “Usted tiene que estar a cuentas con Dios si quiere Su protección”. No fue necesaria más persuasión y él confesó toneladas de pecados, incluyendo los pecados sexuales con su novia. Toda la iglesia buscaría estar limpia si supieran lo vulnerables que son a los ataques de Satanás, si no se arrepienten.

 Mientras tanto, la joven se quedó esencialmente catatónica en tanto los hombres hacían “limpieza de casa”. Después de que los hombres se habían ocupado de sus asuntos, tuve la oportunidad de ayudarla. Más tarde les compartiré la forma de mantener el control, y trabajar sólo con el participante. El punto que estoy tratando de exponer aquí es que el participante tiene que estar bien con Dios antes de intentar ayudar a los demás. El apóstol Pablo dijo: “Por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hechos 24:16).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.