Septiembre 13, 2013. No del Todo Espiritual

Un facilitador de Canadá me hizo un comentario interesante. El único inconveniente que tiene el encuentro de verdades es que funciona tan bien que el participante puede irse  y ni siquiera estar consciente de que tenía un problema espiritual. Entiendo su preocupación, debido a que muchos cristianos en occidente son ignorantes de la batalla espiritual en la que se encuentran, y por lo tanto no saben qué postura tomar. Sin embargo, un encuentro pacífico con Dios es más una bendición que una desventaja.

Es cierto que en la mayoría de las citas de libertad hay muy poca oposición espiritual. El facilitador simplemente se presenta y Dios los hace libres. Realmente no importa si el problema de la persona es 100%, 50% o 5% espiritual. De lo que en verdad se trata es nuestra relación con Dios, y son el arrepentimiento y la fe los medios que la garantizan. Los siete pasos son asuntos que hay que resolver entre nosotros y Dios. El enfoque del encuentro de verdades solo quita la interferencia que el maligno trata de provocar, para evitar que eso suceda.

La percepción de que estoy bien y no necesito arrepentirme es el mayor problema que enfrentamos en nuestras iglesias. Supongo que soy un poco orgulloso. ¡Eso significa que Dios está en contra de usted! Tal vez soy un poco rebelde. La rebelión es como pecado de adivinación y la insubordinación como ídolos e idolatría (1 Sam. 15:23). Bueno, estoy un poco amargado por la forma en que me trataron, pero soy una buena persona. Dios dijo que le entregará a los verdugos si no perdona a los otros de corazón (Mateo 18: 34,35). ¡Pero yo no bailo, ni fumo ni mastico tabaco! Eso es “colar el mosquito y tragar el camello” (Mateo 23:24). Lo último que queremos es ser una iglesia tibia como Laodicea, y ser escupido por nuestro Señor (Apocalipsis 3:16). “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crón. 7:14).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 12, 2013. Todo Decentemente y Con Orden

Durante una conferencia en Texas tuve una cita de libertad con una joven. La esposa de un médico era mi compañera de oración. Fue un caso muy difícil, y tuve que tener mucho cuidado para no perder el control de la sesión. La participante se distraía constantemente, pero fui capaz de ayudarla a centrase en lo que estábamos haciendo y salió de la cita gloriosamente libre.

La esposa del médico fue muy bendecida, porque ella había experimentado un “encuentro de poderes” en el pasado. Había pedido una cita con un evangelista que estaba visitando su iglesia. Ella terminó contra la pared con el evangelista gritándoles a los demonios para que salieran de ella. Ella dijo: Yo estaba petrificada, y me pregunté por qué él no me hablaba a mí. La manera en como usted ayudó a esta joven hoy tiene mucho más sentido, y el proceso no es traumático, como lo fue para mí.

Cuando estuve enseñando en la Escuela de Teología Talbot supe de un profesor de la escuela que fue despedido por tratar de ayudar a un estudiante que estaba bajo opresión demoníaca. La escuela fue amenazada con una demanda legal por los padres del estudiante. Me di cuenta de que el enfoque clásico del encuentro de poderes no iba a ser aceptado por ningún consejero profesional, ni por la mayoría de los ministerios. Algunos tienen miedo, y otros tienen miedo de perder el control o miedo de ser demandados. Así que busqué una manera para resolver los conflictos personales y espirituales que fuera holística, que incluyera a Dios,  que no excluyera al participante, y que se mantuviera el control durante todo el proceso.

El diablo tratará de trabajar encubiertamente. Él quiere hacer su trabajo sin que nadie lo sepa. Tan pronto como es expuesto, aparenta tener poder, y el momento se convierte en la “hora del espectáculo“. Su objetivo es asustar al facilitador para que reaccione en la carne. Los facilitadores pueden evitar todo esto permaneciendo en Cristo. En medio de la confusión espiritual, el apóstol Pablo escribió: “pero hágase todo decentemente y con orden(1 Cor. 14:40).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 11, 2013. Encuentro de Verdades

En el clásico “encuentro de poderes”, el pastor es el liberador, y busca información de los demonios mismos. Creo que hay algo intrínsecamente malo con este enfoque en la era de la Iglesia. En primer lugar, ¿por qué habríamos de creer cualquier cosa que diga un demonio? Todos hablan de su propia naturaleza, y Satanás es el padre de mentira. En segundo lugar, la persona que estamos tratando de ayudar es totalmente excluida. El participante no tiene ninguna participación ni recuerda nada de lo que sucede si un demonio se manifiesta y habla a través de él. Tercero, Dios es glorificado cuando se manifiesta Su presencia, no cuando se manifiesta la presencia de Satanás. En cuarto lugar, toda la toma de decisiones y la responsabilidad recaen sobre el facilitador en lugar del participante. El participante no está creyendo o arrepintiéndose, y por lo tanto la “basura” que trae permanece. En quinto lugar, la Escritura presenta un enfoque completamente diferente en cuanto a cómo tratar estos asuntos en el Antiguo Pacto con respecto al Nuevo pacto.

Bajo el Nuevo Pacto de Gracia, el que libera es Cristo. El facilitador está siendo guiado por el Espíritu Santo, quien es el Espíritu de Verdad. El participante nunca es relegado y se le anima a someterse a Dios y a resistir al diablo. La basura es sacada cuando el participante se arrepiente y decide creer en Dios. No hay instrucciones en las Epístolas para expulsar un demonio de nadie. Hay, sin embargo, un pasaje muy tajante en las Epístolas Pastorales que define el papel del facilitador, y el pasaje es 2 Timoteo 2:24-26. “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

El pasaje anterior no describe un modelo de poder. Describe un modelo amable, gentil, paciente y capaz de enseñar la verdad. Ser el siervo del Señor es el requisito principal. Usted no necesita un título de seminario, o una posición eclesiástica o de liderazgo en la iglesia. Usted sólo necesita ser dependiente de Dios, conocer la verdad, y tener un carácter piadoso. Mientras explico el proceso en los próximos días, tenga en mente un tema crítico. Tratar de ahuyentar demonios es un concepto unidimensional. El arrepentimiento requiere un enfoque holístico. Esta es una batalla por la mente, que claramente revela el pasaje. El participante ha creído muchas mentiras que lo dejan sintiéndose enojado, ansioso, deprimido y con tendencias suicidas.

Dr. Neil

Traducción: Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 10, 2013. Encuentro de Poder

El concepto de liberación fue mencionado brevemente en el seminario al que asistí, aun cuando los evangelios registran numerosos encuentros que Jesús tuvo con los demonios. A mí me enseñaron que Jesús demostró Su superioridad sobre los demonios, pero eso fue todo. Con poca instrucción y sin experiencia, estaba mal equipado para ayudar a los que estaban siendo atacados por el maligno. Un hombre de nuestra iglesia me dijo que estaba oyendo una voz en su cabeza que era condenatoria y blasfema, pero yo no tenía ni idea de que era eso. Aun si yo hubiera sabido en ese momento que se trataba de un espíritu engañoso, yo no habría sabido cómo ayudarlo. Así que el hombre continuó siendo un problema en la iglesia y con problemas en su matrimonio.

La mayoría de los ministerios de liberación en aquel entonces practicaban lo que se conoce como encuentro de poder. La idea era hacer frente a las fuerzas demoníacas. Se utilizan diversas técnicas para hacer que se manifestaran. El pastor trataba de identificar sus nombres y rangos, e intentaba expulsarlos. A menudo, esto se traduciría en lo que parecía como una posesión demoníaca completa de la persona. Algunos se caían de sus sillas y se retorcían en el suelo. Intenté ese enfoque y parecía ser fuerza bruta contra fuerza bruta. Estos encuentros dan la impresión de que Satanás está listo para pelear. La pobre víctima (el participante) es como un peón de ajedrez atrapado entre dos superpotencias enfrentándose en un mano a mano. Aunque me las arreglara para ganar el encuentro, los resultados no parecían ser duraderos. Una mujer saltó sobre mi regazo para agarrar un lápiz de mi escritorio y tratar de cortarse las muñecas. Pensé, ¡Dios mío, tiene que haber una manera mejor que esta! La hay.

Un domingo por la tarde, un pastor me llamó pidiendo oración. Estamos en una batalla espiritual, dijo. Podía oír los gritos, las palabras y las declaraciones al fondo. Le prometí orar y regresó a luchar contra el diablo. Dos horas más tarde me llamó, Alabado sea Dios, ella es libre. Gracias por orar, y colgó. Le dije a mi mujer, voy a recibir otra llamada en menos de dos días. Efectivamente, él llamó el lunes por la mañana diciendo: Volvemos a lo mismo, ¡por favor oren!

La vida de la gente es como una casa donde la basura no se ha sacado en meses. Eso va a atraer una gran cantidad de moscas. ¿Deberíamos estudiar los patrones de vuelo de las moscas, tratar de obtener su nombre y rango, y determinar quién es su comandante en jefe? Este enfoque puede tener algún valor que desconozco, pero ahuyentar a las moscas sólo puede dar lugar a que les digan a otras siete moscas en donde está la basura. “Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí. Y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero” (Luc. 11:26).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 9, 2013. Encuentro con Dios

Empecemos esta semana con un breve resumen del Discipulado en Consejería (conocido también por Consejería Discipuladora). Cuando un cristiano busca la ayuda de otro creyente, Dios también está presente y se forma un triángulo de relaciones. Dios está en la parte superior del triángulo, y las otras dos esquinas representan al facilitador y al participante. Cada lado del triángulo representa una relación. Como facilitador, yo siempre trato de mantener una relación honesta e íntima con mi Padre Celestial. También necesito tener una buena relación con el participante. Ya que Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación, estamos tratando de ayudar al participante a tener una relación personal e íntima con su Padre Celestial. Hasta ahora he tratado de responder a la pregunta, ¿quién es responsable de qué? Dios está siempre presente, y Él fielmente hará Su parte. Hasta ahora he estado explicando el papel y la responsabilidad del participante. Ahora vamos a considerar el papel del facilitador.

Podemos orar por los participantes, pero no podemos hacer sus oraciones por ellos. Podemos predicar y enseñar la verdad, pero no podemos creer por otras personas, ni podemos arrepentirnos por ellas. Pero podemos mostrarles cómo, y ayudarlas a tomar las decisiones correctas. Aunque el papel del facilitador es limitado, es muy importante y debe ser llevado a cabo en la presencia de Dios sin usurpar Su papel y responsabilidad. Uno de mis colegas hasta pone tres sillas cuando se reúne con un participante. La tercera silla es un recordatorio visible para él y el participante de que Dios está siempre presente. Dios facultará y guiará al facilitador, y Él es el Único que puede dar libertad al participante. Por eso, tanto el participante como el facilitador dependen de Dios.

El Discipulado en Consejería es un encuentro con Dios, pero no es un encuentro de poder. Es un encuentro de verdad. Cada creyente ya tiene toda la autoridad y el poder que necesita, debido a su identidad y posición en Cristo. Lo que necesita es la verdad que lo hará libres, y Jesús es la Verdad. Mañana voy a explicar el clásico “encuentro de poder” y lo contrastaré con el “encuentro de verdad”.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 6, 2013. Mas Buscad Primeramente

Mientras enseñaba en la Escuela de Teología Talbot una joven me llamó desde el otro lado del país para pedir ayuda. Ella dijo que tenía problemas personales graves y que estaba plagada de pensamientos condenatorios y blasfemos. Yo le dije que podía concederle medio día (una oferta que no puedo hacer ya) si estaba dispuesta a volar hasta California.

Ella tenía problemas espirituales graves. ¡Me alegré de que el avión pudiera volar con ella adentro! Después de que me compartió su historia citó 3 Juan 2, “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud”. ¿Por qué no está Dios haciendo eso por mí?, me preguntó. Yo dije, creo que necesita terminar el versículo, que dice: “así como prospera tu alma”. Usted ha tenido dos abortos, y ha intentado tres veces deshacerse de la adicción a las drogas. ¡Recuerdo haber pensado en ese momento que el versículo estaba funcionando!

Dios quiere que su alma prospere primero. Entonces todo lo demás caerá en su lugar. El mismo razonamiento se aplica al Salmo 37:4: “Deléitate en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón”. ¿No es eso maravilloso, cristiano? Dios le concederá las peticiones de su corazón. Esa es una promesa de Dios. ¡Hágala suya ahora y si no ocurre, entonces no está creyendo lo suficiente! ¡Que engaño! Se supone que primero debe deleitarse en el Señor, entonces Él concederá las peticiones de su corazón. Si no se deleita en el Señor primero, sus deseos provendrán de su carne (no de su corazón), y usted nunca será capaz de satisfacer esos deseos. Cuanto más se esfuerce, más crece la carne. Si usted se deleita en el Señor, sus deseos van a cambiar. Va a desear amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio, que es el fruto del Espíritu. ¿Qué tiene más valor para usted que el fruto del Espíritu?

Supongamos que usted le dijo a su hijo que cortara el césped y no lo hizo. Su carácter rebelde ha causado un distanciamiento entre los dos. Entonces él le dice, Hey papá, tengo una cita con una chica guapísima esta noche. Necesito las llaves del coche y veinte dólares. ¿Le daría las llaves y los veinte dólares? ¿Lo haría Dios? No lo creo. Yo creo que Dios muy amorosamente le diría a su hijo: Necesitas arreglar las cosas conmigo primero, cortar el césped como te pedí, y luego vamos a hablar de tu “gran” cita. Si el hijo en realidad lo hiciera, podría tal vez darse cuenta que su “gran” cita, no es la mejor idea después de todo.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 5, 2013. Más Allá de un Rescate

Hemos estado considerando la responsabilidad del participante. Ayudarlos a orar y animarlos a tomar la iniciativa nos lleva a la tercera cuestión del pasaje en Santiago 5. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (vs. 16). Observe que la exhortación a orar unos por otros es posterior a que la persona que sufre haya orado, tomado la iniciativa, y confesado sus pecados. Observar el orden de las Escrituras es fundamental si queremos ser eficaces.

Supongamos que una persona ha estado enferma desde hace algún tiempo y llama a la iglesia, solicitando el ministerio mencionado en Santiago 5:13-16. Supongamos que los ancianos de la iglesia son responsables e incluso están de acuerdo en ayunar durante un día antes de ir a casa de esta persona. Ellos leen las Escrituras, ungen a la persona con aceite, y le piden a Dios por su sanidad. Días más tarde se les informa que no hubo ningún cambio en el enfermo, y se preguntan por qué. Luego se descubre que la persona enferma está profundamente atada por la amargura, y tiene muchos otros conflictos no resueltos. ¿Podemos realmente esperar que Dios conteste sus oraciones por la salud física del enfermo?

Dé crédito a los ancianos por estar dispuestos a hacer el esfuerzo. Esto demuestra que se preocupan por los que sufren, y tienen el deseo de que Dios sea glorificado. Sin embargo, tales intentos parecen ser más bien como un rescate que como una redención. Si realmente amáramos a esta persona ¿no deberíamos ayudarle a resolver sus conflictos personales y espirituales y a ser reconciliada con Dios? Entonces nuestras oraciones por los demás serían mucho más eficaces.

Antes de que yo hablara en un campamento, una familia compartió su testimonio. La madre tenía 200 alergias confirmadas, y sus hijos tenían un centenar. Había comida que no podían comer, ropa que no podían usar, y lugares a donde no podían ir. Habían intentado todos los tratamientos médicos conocidos, pero fue en vano. Ellos asistieron al curso de Discipulado de Libertad en Cristo en su iglesia, y no esperaban que tuviera impacto alguno en su salud, pero lo tuvo. Eliminar las barreras a nuestra intimidad con Dios permite que la vida de Cristo fluya a través de nosotros sin trabas.

El pasaje en Santiago no habla de huesos rotos por causa de accidentes de tráfico, de los estragos de la vejez, o de las epidemias de gripe que nos afectan a todos. Está hablando de enfermedades psicosomáticas que pueden ser resueltas a través del arrepentimiento genuino y la fe en Dios. Hay un beneficio en la salud por vivir una vida justa, responsable y equilibrada.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 4, 2013. Dos Extremos

Después de haber sido invitado a hablar en numerosas iglesias, he visto dos extremos con relación al cuidado pastoral. En un extremo estaba una gran iglesia con mucho personal que se centraba en la predicación y la enseñanza, pero con muy poco cuidado pastoral para la gente. La iglesia tenía un acuerdo con un centro de consejería que se encontraba cerca de la iglesia. Los consejeros certificados del centro daban una cita gratis para evaluar qué tipo de atención profesional necesitaban. La iglesia pagaba la mitad de la cuota de la consejería si la persona continuaba el tratamiento recomendado. Ninguno de los “pastores” quería involucrarse tanto con los problemas de la gente, por lo que los enviaban fuera. Tales “pastores” pueden ser reemplazados por un buen libro, o un teléfono celular con internet.

El problema con el otro extremo, es más sutil. Esta otra iglesia tenía su propio centro de consejería, y fue el director del centro quien, con el permiso del pastor, me pidió que fuera. Cuando el pastor me saludó, dijo: “Tengo 50 consejeros disponibles para ayudarle”. Estoy seguro de que estos eran buenos cristianos, pero no podía usarlos para lo que yo estaba haciendo. Prediqué en los servicios del sábado por la noche y domingo en la mañana. En cada servicio se invitaba a la gente a venir al frente para orar por ellos. Los consejeros los ungían con aceite y oraban por ellos. Hay un lado positivo a este enfoque. Si usted tenía un problema específico ese domingo, tenía la oportunidad de abordar ese problema específicamente.

Me reuní el lunes en la mañana con los consejeros y les hice una pregunta: “Dado lo que hacen en todos sus servicios, ¿les crea eso un problema a ustedes en la consejería?” La discusión que siguió reveló que todos ellos preferían dar consejería a personas de otras iglesias. ¿Qué hay de malo en orar así por la gente? Nada por sí mismo, pero lo que se implicaba o se enseñaba podía ser un problema importante. Cuando la gente de su propia iglesia llegaba a la consejería, esperaban que el consejero hiciera lo mismo que lo que hacían durante el servicio. Ellos asumían que la respuesta a su problema era que alguien más orara por ellos. No estaban preparados para asumir su propia responsabilidad. Eso puede ser una consecuencia no deseada de levantar guerreros de oración. Ahora, por favor no dejen de orar por los demás como Dios los guíe. Sin embargo, tengan en cuenta que algunas personas quieren o esperan que Dios haga todo por ellos, y buscan a otros para que le pidan a Dios que se mueva y lo haga por ellos. Dios no va a hacer por nosotros lo que Él ha dicho claramente que nosotros hagamos. Si usted no ama a su cónyuge, Él no va a salvar su matrimonio a pesar de usted. Él le convencerá a usted de pecado, le permitirá perdonar a su cónyuge, y le dará la gracia para amar a los que sentimos que no podemos amar.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 3, 2013. El Trastorno de Personalidad Limítrofe

El trastorno de personalidad limítrofe es un diagnóstico común de uno de los trastornos de personalidad más difíciles de resolver. Por lo general se trata de personas desesperadas que se aferran a otra persona, con frecuencia sugiriendo que esa otra persona es la única que puede ayudarlos. La gente de buen corazón hará todo lo posible para ayudarlos, pero no podrán. Así que comienzan a criticar a aquellos que dejaron de tratar de ayudarlos, y buscan a alguien más para resolver sus problemas. Parece que hay una constante en todos estos casos. Están buscando que alguien arregle su vida, pero nadie puede hacerlo. Mientras ellos crean eso nunca sanarán.

Le estaba explicando eso a un grupo de líderes cristianos en Inglaterra, y una joven se me acercó cuando íbamos para el almuerzo. Ella dijo: “Me diagnosticaron personalidad limítrofe“. Le dije conpasivamente: “¡Que pena!” Sus brazos tenían cicatrices de quemaduras auto infligidas y cortaduras. Ella dijo: “Lo que ha dicho es absolutamente cierto. Yo estaba buscando a alguien que fuera segura en sí misma, porque yo no tenía ninguna en mí misma”. Ella llamó a nuestra oficina en Inglaterra y fue asignada a uno de los miembros del equipo. Una pareja la acogió y le enseñó quien era ella en Cristo, y que podía hacer todas las cosas a través de Cristo que la fortalece. Ahora ella está viviendo una vida responsable en Cristo.

Hay dos problemas relacionados con este tema. En primer lugar, están las personas que tienen confianza en ellas mismos. Tienen habilidades naturales suficientes para elevarse por encima del promedio de la gente, y ser autosuficientes. No ven la necesidad de Cristo. Podrían incluso ser religiosas como el apóstol Pablo, antes de que Dios lo hiriera. Después de que se hizo dependiente de Dios escribió: “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Cor. 3:4).

En segundo lugar, hay millones de personas que carecen de confianza en ellas mismas que irán en pos de líderes de cultos religiosos, personas seguras de sí mismas, arrogantes y con habilidades políticas que hacen promesas increíbles que no pueden cumplir. Tales líderes de culto alimentan las inseguridades de las personas. Ellos no quieren capacitar a sus seguidores, lo que quieren es controlarlos. En cambio, los líderes piadosos traen libertad y fortaleza de Dios a otros para que sean todo lo que Dios quiere que sean.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Septiembre 2, 2013. Tomando la Iniciativa para Sanar

Hemos estado considerando el papel y la responsabilidad de las personas que estamos tratando de ayudar. Su primer paso es orar ellos mismos. Eso debe ser lo primero que haga en el día cualquier hijo de Dios, independientemente de la situación en que se encuentre. En otras palabras: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Cuando oran, pidiéndole a Dios que traiga a sus mentes a la gente que necesitan perdonar, Dios lo hace. Cuando oran, pidiéndole a Dios que traiga a sus mentes cada uso sexual de su cuerpo como instrumentos de iniquidad, Dios lo hace. Este enfoque pone el asunto que necesita resolverse entre Dios y Sus hijos. El papel de los facilitadores es ayudar a los participantes a que  puedan reconciliarse con su amante Padre Celestial.

Después de que el participante se ha vuelto a Dios en oración, Santiago escribe a continuación: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Que llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor” (Santiago 5:14). Tenga en cuenta que Santiago instruye a los enfermos a tomar la iniciativa. ¿Por qué cree que es así? No creo que alguna vez veamos cristianos sanos, saludables, y victorioso hasta que se den cuenta de que estar así es su responsabilidad. Permítanme ilustrar por qué es así.

¿Alguna vez ha notado que la buena salud no es contagiosa? Si usted se sentara junto y caminara al lado de la persona viva más saludable que haya, usted  no se volvería más saludable por sólo hacer eso. Si quiere estar sano como esa persona, podría beneficiarse al aprender cómo come, se ejercita y descansa y, a continuación, hacer lo mismo. Por otro lado, si usted se sienta y camina con una persona enferma podría adquirir algunas de sus enfermedades.

Lo mismo es cierto espiritualmente. Se puede usted sentar o caminar con un gigante espiritual, pero eso no le hará más espiritual. Si usted aprende a creer en lo que cree y practica sus disciplinas espirituales, es probable que crezca hasta ser más como ellos en su carácter. Por otro lado, “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres ” (1 Corintios 15:33).

Nuestro papel como facilitadores no es ser responsable de la otra persona, sino ayudarles a asumir sus propias responsabilidades, y eso comienza cuando tienen una relación recta con Dios. No sé de ningún lugar en las Escrituras que indique a los pastores a tomar la iniciativa de llevar una botella de aceite de oliva a los hospitales, sin invitación, y ungir a los enfermos que pueden o no tener una relación con Dios. Por otra parte, yo siempre viajo con una pequeña botella de aceite de oliva, porque quiero estar preparado para orar por la persona que esté buscando a Dios y Su justicia.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo.