Marzo 28, 2014. La Satisfacción

La satisfacción está relacionada con la calidad de vida. La satisfacción viene de vivir rectamente y de buscar elevar el nivel de calidad en nuestras relaciones, servicios y productos. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados [satisfechos]” (Mateo 5:6). ¿Lo cree usted? Si cree lo que dijo Jesús, ¿qué estaría usted haciendo? Si no tiene hambre y sed de justicia, entonces usted realmente no cree que satisface. Lo que Jesús dijo es cierto, por supuesto, porque ninguna otra cosa satisface realmente. “El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama la riqueza no sacará fruto. También esto es vanidad” (Eclesiastés 5:10). Usted puede estar satisfecho con un coche nuevo por un período de tiempo, pero dejará de estar satisfecho cuando la calidad de su coche se deteriore y el desempeño de los coches nuevos superen al de usted. 

Lo que causa que una persona esté insatisfecha rara vez se relaciona con lo que la hace estar satisfecha. Cuando las personas se quejan de los agujeros en las carreteras, las sillas duras en la iglesia, o la temperatura del auditorio, ¿están satisfechas cuando sus quejas son escuchadas y los problemas resueltos? Es por eso que es tan poco productivo para los líderes de la iglesia pasársela apagando fuegos. Tan pronto como apagan uno, otro se inicia. Están invirtiendo su tiempo en aquello que provoca insatisfacciones y no en lo que hace que la gente esté satisfecha. Lo que satisface a la gente son los ministerios significativos que producen fruto y relaciones de calidad con Dios y los demás. Rara vez ve usted a un cristiano que esté produciendo fruto que no esté satisfecho.

La satisfacción está relacionada con la calidad no la cantidad. Para elevar el nivel de satisfacción, uno tiene que centrarse en mejorar la calidad. Usted estará mucho más satisfecho si hace unas pocas cosas bien en lugar de un montón de cosas de una manera mediocre. Lo mismo es válido para las relaciones. Usted no necesita una gran cantidad de amigos superficiales. “Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano” (Proverbios 18:24 NVI). Todos necesitamos unos pocos amigos íntimos que valoren una relación de calidad. Si usted no está satisfecho en su matrimonio, no lo va a resolver con regalos o promesas. Sólo lo va a resolver reconciliándose con Dios y el uno con el otro con calidad. 

Jesús modeló para nosotros calidad y no cantidad. Él invirtió la mayor parte de su tiempo con los doce discípulos. De esos doce, sólo seleccionó a tres para estar con Él en el Monte de la Transfiguración y en el Jardín de Getsemaní. Al final, sólo había uno que se quedó con Jesús al pie de la cruz y al que Jesús le confió el cuidado de su madre.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 27, 2014. La Realización

La realización es descubrir que somos únicos en Cristo y usar nuestros dones y talentos para edificar a otros y glorificar al Señor. La realización está relacionada con nuestro llamado y los papeles que desempeñamos en la vida. Dios tiene un lugar único dentro del ministerio para cada uno de nosotros. Es importante para su sentido de realización que se dé cuenta de su vocación o llamado en la vida. La clave es descubrir los roles que usted ocupa en los cuales no puede ser reemplazado, y decidir ser aquello para lo que fue creado por Dios. Por ejemplo, hay más de seis mil millones de personas en este mundo, pero usted es la única persona que puede ser la hermana de alguien, o hermano, o padre, o madre, o compañero de trabajo, o vecino o amigo especial.

Una madre estaba desconcertada por las mujeres jóvenes que entran al mercado laboral para encontrar su realización en el mundo. Ella pensó correctamente: “¿Qué podría ser más satisfactorio, o desafiante y gratificante, que criar hijos piadosos en este mundo?” Un hombre de negocios se preguntó acerca de sus compañeros de trabajo que se pisotean unos a otros y desatienden a sus familias con el fin de salir adelante y poder “realizarse” en su trabajo. Pensó: “¿Qué puede ser más satisfactorio que ser un buen testimonio en el trabajo, donde sirvo al Señor y obtengo el sustento para mi familia?”

Todos ocupamos un papel único como embajadores de Cristo en los lugares donde vivimos, trabajamos y jugamos. Estos son nuestros campos misioneros y nosotros somos los trabajadores que Dios designó para la cosecha. Nuestra mayor realización viene de aceptar y ocupar el lugar único de Dios para nosotros con lo mejor de nuestras capacidades. Siempre podemos orar por aquellos que están a nuestro alrededor y encontrar oportunidades para compartir el amor de Cristo. Podemos ser su único vínculo con la iglesia y el evangelio del Señor Jesucristo.

Nunca estaremos realizados tratando de ser alguien que no somos. La única manera de estar realizados en la vida es descubrir nuestro propio potencial y singularidad en Cristo y convertirnos en eso para la gloria de Dios. Jesús cumplió Su llamado a pesar de que había mucho más que otros querían que hiciera. En su último aliento, fue capaz de decir: “Consumado es” (Juan 19:30). Pablo también cumplió su llamado. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). Pablo le dijo a Timoteo: “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:5).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 26, 2014. La Importancia

La importancia se relaciona con el tiempo y la eternidad. Lo que se olvida con el tiempo es de poca importancia. Lo que se recuerda por la eternidad es de gran importancia. Según Eclesiastés 3:1-11, Dios ha puesto eternidad en nuestros corazones y dispuso un tiempo para cada cosa. Si queremos aumentar nuestra importancia, entonces debemos centrar nuestros esfuerzos en aquellas actividades que permanecerán para siempre. Pablo escribió: “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera” (1 Timoteo 4:8).

Hay dos tragedias en relación con el concepto de la importancia. La primera tragedia es la importancia que el mundo concede a cosas que son irrelevantes para la eternidad, como la Serie Mundial de béisbol, y los lanzamientos a la luna. Ciertamente afectan nuestro mundo presente en el momento, pero ¿qué países participaron en la Copa del Mundo hace 15 años y quién ganó la Serie Mundial hace 20 años? ¿Quién fue el jugador más valioso? ¿A quién le importa? El mundo trata de mantener la importancia de los eventos deportivos al mantener registros durante años, pero la población en general lo olvida pronto. Fue un logro significativo para la humanidad cuando Neil Armstrong pisó la luna, pero ahora los vuelos espaciales apenas aparecen en los titulares de los periódicos, y muchos jóvenes no saben quién es Neil Armstrong y pocos adultos saben quiénes fueron sus compañeros de viaje.

La segunda tragedia es la sensación de insignificancia que los cristianos sienten con respecto a su servicio a Dios. El mundo hace una gran cosa de eventos “importantes” que rápidamente se borran de nuestros recuerdos, y los hechos cotidianos de un cristiano o de una iglesia local pasan prácticamente inadvertidos. Pero, ¿qué sucede en el cielo cuando un pecador se arrepiente? Todos los ángeles del cielo se regocijan. El nombre de esa persona ahora está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, y él o ella van a vivir en la presencia de Dios para siempre. Alguien enseñando a un grupo de niños pequeños en la iglesia puede sentirse insignificante en comparación con las estrellas de Hollywood, o las celebridades de la música y el deporte. Pero, ¿qué podría ser más importante que enseñar a un niño pequeño la verdad? Lo que elijan creer los afectará por toda la eternidad.

No hay necesidad de buscar ser importantes, porque no hay hijos de Dios insignificantes. No hay ministerios cristianos insignificantes que están haciendo la voluntad de Dios, no importa cuán desconocidos sean. Estamos en el importante negocio de hacer tesoros en el Cielo. Vamos a vivir vidas muy importantes si construimos sobre el fundamento que Cristo ha establecido, pero todo lo que construyamos para nosotros mismos en nuestras propias fuerzas será derribado. Alguna vez alguien dijo: “Sólo hay una vida, que pronto pasará; sólo lo que se hace en Cristo durará”.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 25, 2014. El Éxito

El éxito está relacionado con las metas, pero ¿cómo está usted determinando las metas personales realistas y piadosas para su vida? Lo que puede ser un objetivo realista para una persona podría ser imposible para otro. Dios no le ha dado a cada persona la misma dotación de dones, talentos e inteligencia. Nuestra identidad y sentido del valor no están determinados por esas cualidades. Nuestro sentido de valor se basa en nuestra identidad en Cristo y nuestro crecimiento en carácter, de las cuales ambas son igualmente accesibles para todos los hijos de Dios. El éxito es aceptar la meta de Dios para nuestras vidas y, por Su gracia, convertirnos en aquello para lo que Él nos creó.

También podemos tener éxito ante los ojos del mundo y fracasar completamente ante los ojos de Dios. Más de una persona ha escalado la escalera del “éxito”, sólo para darse cuenta de que estaba apoyada en la pared equivocada. Josué 1:7-9 nos da la clave para tener éxito ante los ojos de Dios. Dios les prometió prosperidad y éxito sólo con una condición, y no tenía nada que ver con la cooperación de los filisteos o de circunstancias favorables. Ellos tendrían éxito si vivían de acuerdo con Sus caminos.

Ellos tuvieron éxito al cruzar el Jordán por fe (Josué 3) y tuvieron éxito en derrotar a Jericó por fe (Josué 6). Pero fueron derrotados en Hai, porque Acán tomó algo prohibido (Josué 7). Este sencillo principio del éxito aumenta nuestra fe. ¿Cree que usted podría postularse para un cargo público y ganar manteniéndose fiel a Su palabra? ¿Cree que usted podría ser un hombre de negocios exitoso y nunca violar la Palabra de Dios? El éxito puede significar que usted tenga un coche barato y vivir en una modesta casa como una persona honesta.

En segundo lugar, para tener éxito, tenemos que llegar a ser las personas que Dios quiso que fuéramos. Puede ser que no tengamos el tiempo suficiente para lograr todo lo que queremos, pero tenemos el tiempo suficiente para hacer la voluntad de Dios. Puede ser que no seamos capaces de llegar a la posición que esperábamos, pero no hay posición más alta que estar sentados con Cristo en los lugares celestiales. Podemos tratar de buscar fama para nosotros mismos en el mundo, pero ¿qué fama podríamos lograr para nosotros mismos que sea mejor que ser llamados hijos de Dios? La Escritura no proporciona ninguna instrucción para saber cómo elegir una profesión, pero da mucha instrucción sobre qué tipo de profesionista debemos ser.

En tercer lugar, para tener éxito, debemos ser buenos administradores de lo que Dios nos ha confiado. Nuestro tiempo, talento y tesoro Le pertenecen y deben ser usados ​​para la gloria de Dios. El Señor quiere que nosotros prosperemos, pero ¿cuál es nuestra definición de prosperidad? La definición de Dios comienza con la prosperidad de nuestras almas. ¿Qué posesión material o estatus social cambiaría en vez de gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza? Ninguna posesión o posición terrenal nos puede dar lo que todos deseamos, lo cual está disponible para todos nosotros si simplemente permanecemos en Cristo.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 24, 2014. Valoración de la Fe

Una plomada es un peso que cuelga del extremo de una cuerda y que usan los carpinteros (o albañiles) para asegurarse que las paredes de un edificio se construyan completamente verticales. El Señor le mostró a Amos (7:7-8) que la nación de Israel ya no era fiel a Su plomada. Se suponía que el pueblo de Dios estaba construido con Sus normas, pero cuando fueron probados se halló que estaban completamente fuera de plomada. Dios nos prueba también para ver si nuestro caminar de fe es fiel a Su palabra. Los siguientes nueve estudios le ayudarán a determinar qué tan fiel es su plomada. Comience evaluando su propio caminar de fe completando las siguientes declaraciones:

1. ¿Qué tan exitoso soy? Sería más exitoso si…
2. ¿Qué tan importante soy? Sería más importante si…
3. ¿Qué tan realizado estoy? Estaría más realizado si…
4. ¿Qué tan satisfecho estoy? Estaría más satisfecho si…
5. ¿Qué tan animado estoy? Estaría más animado si…
6. ¿Qué tan feliz estoy? Estaría más feliz si…
7. ¿Qué tanto me divierto? Me divertiría más si…
8. ¿Qué tan seguro estoy? Estaría más seguro si…
9. ¿Qué tanta paz tengo? Tendría más paz si…

Lo que usted haya dicho para completar las oraciones anteriores refleja lo que actualmente cree, y en el presente tiempo usted está viviendo de acuerdo con lo que ha elegido creer. Lo que usted cree acerca de estos temas, ¿se alinea con las Escrituras? Quizás debamos hacernos una pregunta aún más básica. ¿Quiere Dios que vivamos una vida exitosa, significativa, plena y satisfecha? Es difícil imaginar que un amoroso Padre Celestial nos haya llamado a ser hijos de Dios fracasados, insignificantes, no realizados e insatisfechos. Como veremos, una huella positiva en los nueve temas mencionados sólo tiene que ver con su relación con Dios y su caminar por fe. Todos podemos llegar a ser las personas que Dios nos creó para que seamos, independientemente de las circunstancias de la vida.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 21, 2014. Dios Guía a un Barco en Movimiento

En Hechos 15:36, Pablo decidió volver a visitar a las iglesias que él ayudó a establecer en su primer viaje misionero. Las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día (Hechos 16:5). De repente, el Espíritu Santo les impidió predicar en Asia (vs. 6), y el Espíritu de Jesús no se les permitió seguir en la misma dirección (vs. 7). Entonces Pablo recibió una visión para ir a Macedonia (vs. 9). Si Dios quería que Pablo fuera a Macedonia desde un principio, ¿por qué no guió a Pablo en un camino más directo a Macedonia? Porque Dios quería que Pablo iniciara su segundo viaje misionero fortaleciendo a las Iglesias en Asia.

Esta corrección a mitad de curso pone de manifiesto un concepto importante de la guía divina. Dios sólo puede guiar a un barco en movimiento. Un timón no funciona si el barco no se mueve. La guía llega cuando usted está haciendo activamente la voluntad de Dios. No se nos da poder para hacer nuestra voluntad. Un barco sin potencia es inútil en el mar. El timonel no puede hacer nada porque el timón sólo funciona si el barco está en marcha. La vida es como un viaje que nos lleva a través de las muchas curvas de un río. Al igual que un buen piloto de río, Dios nos guía alrededor de los obstáculos y lejos de las aguas turbulentas. Si estamos sirviendo activamente a Dios, habrá muchas correcciones a medio camino. Podemos no saber de antemano a donde Dios nos está guiando, pero nunca vamos a llegar si no estamos activamente en curso.

También necesitamos florecer donde estemos plantados. Forcejear puertas para encontrar una abierta no es la manera de Dios de hacer las cosas. Debemos estar contentos donde estamos y demostrar que somos fieles en lo que Dios ya nos ha asignado que hagamos. Él abrirá las puertas de oportunidad en el momento adecuado. Si no estamos dando frutos ahora, es poco probable que seamos fructíferos en otro tiempo y lugar.

Isaías escribió: “El Señor te guiará siempre ” (58:11). En el contexto previo a ese versículo, los israelitas estaban buscando la dirección de Dios por medio del ayuno (v. 3). Pero Dios le reveló que su ayuno era una farsa, que terminó en contienda (vs. 4). Entonces él comparte lo que debería ser un verdadero ayuno espiritual, si se tiene la intención de discernir la voluntad de Dios. “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia” (vs. 6-8). En otras palabras, ¿Por qué estás ayunando para conocer mis caminos cuando claramente no has sido fiel para hacer lo que yo ya te he mandado que hagas? Si ministras a tu gente como ya te instruí, entonces tu siguiente paso será claro.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 20, 2014. Tomando Decisiones Sabias

La persona sabia conoce la voluntad de Dios, la persona exitosa la vive. Si usted está tratando de discernir la voluntad de Dios y tomar decisiones sabias, considere las siguientes preguntas:

1.      ¿He orado al respecto? La primera cosa que un cristiano hace acerca de cualquier cosa es orar y buscar Su Reino. Recordemos que la oración del Señor comienza con una petición para establecer Su reino y hacer Su voluntad.

2.      ¿Es consistente con la Palabra de Dios? La mayor parte de la voluntad de Dios para nuestras vidas ya se ha revelado en Su Palabra. De acuerdo con los tribunales de nuestro país, la ignorancia de la ley no es excusa. Hágase el hábito de consultar la Biblia al tomar decisiones.

3.      ¿Esta decisión o elección pone en entredicho mi testimonio cristiano? Si la opción que usted está pensando  requiere que ponga en entredicho su testimonio o su integridad, entonces la respuesta es no. El fin no justifica los medios.

4.      ¿Será glorificado el Señor? ¿Está usted buscando la gloria del hombre o la gloria de Dios? ¿Puede usted hacerlo, y glorificar a Dios en su cuerpo? ¿Está usted preocupado por la reputación de Dios o la suya? ¿Esto edificará Su reino o el suyo?

5.      ¿Estoy eligiendo y actuando de manera responsable? ¿Cuáles son mis responsabilidades y cuál sería el curso de acción más responsable a tomar? No se puede estar en la voluntad de Dios y eludir su responsabilidad.

6.      ¿Es sensato? Dios espera que nosotros pensemos. Su guía puede trascender el razonamiento humano, pero nunca lo excluye. Dios no pasa por alto nuestras mentes. Él opera a través de ellas. Nuestro Señor es un Dios racional y Sus caminos son sensatos.

7.      ¿Hay una posibilidad real? Las puertas cerradas no son para que las derribemos. Si usted tiene un plan imposible, déjelo ir. Si hay una oportunidad real, y todos los demás factores están en concordancia, entonces dé el paso de fe. Dios abre ventanas de oportunidad, pero se pueden cerrar si no se aprovechan.

8.      ¿Hay otros asociados espiritualmente sensibles e imparciales que esté de acuerdo con ello? Tenga cuidado de no consultar sólo con aquellos que se inclinan a estar de acuerdo con usted, o aquellos que tienen miedo de ser honestos con usted. Deles permiso para hacer preguntas difíciles, y el derecho a estar en desacuerdo sin recriminaciones.

9.      ¿Tengo un deseo santo de hacerlo? La mayor alegría en la vida es servir a Dios y estar en Su voluntad. Usted debería sentirse bien acerca de hacer la voluntad de Dios y no querer nada menos. Si usted se deleita en el Señor, Sus deseos serán sus deseos.

10.  ¿Tengo paz al respecto? Usted debe percibir una confirmación interna si se encuentra en la voluntad de Dios y tener un espíritu afligido o preocupado, si no lo está.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 19, 2014. Guía Divina

Los siguientes siete asuntos son usualmente considerados para discernir la voluntad de Dios, pero no necesariamente de manera correcta:

1.     Conciencia: ¿Debemos dejar que nuestras conciencias nos guíen? La conciencia es una función de nuestra mente y puede ser corrompida (Tito 1:15). El Espíritu Santo es nuestro guía. La falsa culpa puede producir una conciencia culpable y una conciencia poco desarrollada podría no sentir ninguna culpa. La salvación y nuestro crecimiento en Cristo limpian nuestras conciencias. Pablo dice: “Por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hechos 24:16).

2.     Vellones. La idea de un vellón viene de la historia de Gedeón en Jueces 6. Gedeón estaba pidiendo a Dios una señal para confirmar lo que Dios ya le había revelado. Gedeón no estaba demostrando fe en Dios. ¿Cuántas veces Dios tiene que decir algo antes de que estemos seguros de que Él realmente está hablando en serio? ¿Cuánta confirmación necesitamos para hacer lo que es correcto?

3.     Circunstancias: Algunas personas se guían por las circunstancias de la vida. Si las circunstancias son desfavorables, concluyen que no es la voluntad de Dios, y si las circunstancias son favorables asumen que están en el camino correcto. Las circunstancias no son guías confiables. Necesitamos una mayor determinación de permanecer fieles cuando surgen dificultades. Pablo dijo: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11).

4.     El consejo de otros: “Donde no hay dirección sabia, la nación cae; la seguridad está en los muchos consejeros” (Proverbios 11:14). Siempre es sabio buscar consejo piadoso y obtener la perspectiva de otros. No obstante, “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos” (Salmo 1:1).

5.     Dones y habilidades: Dios siempre nos guiará de una manera que sea consistente con la forma en que Él nos ha equipado. Dios nunca nos pedirá que seamos lo que no somos, ni Él nos pedirá que hagamos algo para lo que no estemos capacitados. Desafortunadamente, muchos nunca se dan cuenta de su potencial, por no dar pasos en fe ni asumir los riesgos que la fe requiere.

6.     Responsabilidades: Nuestro llamado no es ver lo que difusamente está por delante, sino hacer lo que claramente está frente a uno. Usted no necesita una guía especial para cumplir con su deber cristiano, ni una confirmación subjetiva para hacer lo que se enseña claramente en las Escrituras.

7.     Deseos: Siga sus deseos naturales y lo llevarán por mal camino. Sin embargo, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4), pero primero se deleita usted en el Señor, y luego sus deseos cambiarán.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 18, 2014. Háganlo Todo para la Gloria de Dios

Jesús dijo: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17). El requisito esencial para conocer la voluntad de Dios es querer hacerla. Supongamos que la voluntad de Dios para su vida está en el otro lado de una puerta cerrada y usted pregunta: “¿Cuál es?”. La pregunta clave es: “¿Por qué quiere usted saberla?”. ¿Para que pueda usted decidir si desea o no ir a través de la puerta? Si Dios es Dios, ¿no tiene Él el derecho de decidir lo que hay al otro lado de la puerta? Si no le damos ese derecho Él ya no es el Señor de nuestras vidas. George Mueller dijo:

Busco en el principio conseguir que mi corazón esté en un estado tal que no tenga voluntad propia en lo que respecta a una cuestión determinada. Nueve décimas partes del problema con la gente están aquí. Nueve décimas partes de las dificultades se superan cuando nuestros corazones están dispuestos a hacer la voluntad del Señor. Cuando uno se encuentra en ese estado, por lo general falta poco para conocer cuál es Su voluntad.

Si usted desea hacer la voluntad de Dios, necesita considerar otras dos preguntas. En primer lugar, “¿Será Dios glorificado si lo hago?”. Glorificamos a Dios cuando llevamos fruto (Juan 15:8). Esto incluye el fruto del Espíritu, así como el fruto de la reproducción. Si lo que estamos haciendo no se puede hacer sin violar el fruto del Espíritu, entonces lo mejor es que no lo hagamos. Esta es la mayor prueba de nuestra fe en público. Frente a la tentación o la oposición hostil, ¿podemos seguir viviendo por el Espíritu, o perderemos nuestra compostura y haremos las obras de la carne? Usted está en la voluntad de Dios, si usted mantiene su posición en Cristo y deja que el fruto del Espíritu sea evidente en su vida. Mientras estemos dentro de los límites morales de Dios, Pablo dice: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1 Corintios 10:23). En el ejercicio de nuestra propia libertad, no tenemos el derecho de violar la conciencia de otra persona. Debemos restringir nuestra libertad por el bien de los cristianos más débiles y siempre tener en cuenta el bien de los demás.

En segundo lugar, ¿puedo hacer lo que estoy haciendo y ser un verdadero testigo del Señor Jesucristo? Pablo dice: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar al mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos… a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él” (1 Corintios 9:19, 20, 22, 23). Si usted está comprometiendo su testimonio, entonces usted no puede estar en el centro de la voluntad de Dios.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Marzo 17, 2014. Conociendo la Voluntad de Dios

La voluntad de Dios para nuestras vidas es nuestra santificación (1 Tesalonicenses 4:3). El Espíritu Santo también nos guía, pero eso es diferente de Su voluntad para nuestras vidas. Su prioridad número uno es que nos vistamos del carácter de Jesús, que es el amor. Puede incluso tener que sacrificar nuestras carreras o interrumpir nuestros planes si eso es lo que se necesita para cumplir Su voluntad.

Jesús oró, “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Para comprender plenamente la verdad, necesitamos entender el balance bíblico entre razón e intuición. A través de toda las Escrituras, puede verse cómo Dios equilibra las dos. Pablo dijo: “Los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría… En cambio para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:22-24).

La verdad es a la vez real y recta, y los que se han apropiado por completo de la verdad tienen celo y conocimiento. Necesitamos dejar que la palabra de Cristo habite en abundancia en nosotros (lo racional), pero también necesitamos ser llenos del Espíritu (lo intuitivo). Ambos tienen el mismo resultado (compare Efesios 5:18-20 con Colosenses 3:15-17), y ambos son necesarios para mantener el equilibrio.

En un sentido general, el racionalismo ha caracterizado al mundo occidental y la intuición ha caracterizado al mundo oriental. En nuestra humanidad, algunos son más subjetivos, mientras que otros son más cognitivos. Algunos dependen de los sentimientos, mientras que otros dependen de los hechos. Algunos están orientados a las cuestiones personales y el arte mientras que otros están orientados a las labores y las matemáticas. De aquellos que nunca vienen a Cristo, algunos son arrastrados por diversas pasiones (2 Timoteo 3:6), mientras que otros siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad (2 Timoteo 3:7).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.