Abril 29, 2014. Satanás

La palabra Satanás sólo se menciona en tres lugares en el Antiguo Testamento (Job 1:6-12; Zacarías 3:1-10; 1 Crónicas 21:1). Sin embargo, los eruditos conservadores identifican la serpiente en Génesis 3 como Satanás, o al menos como una bestia que estaba poseída por Satanás. La Escritura dice que la serpiente es “más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho” (Génesis 3:1). Las designaciones de Satanás como el tentador (Mateo 4:3) y la serpiente antigua (Apocalipsis 12:9) remiten al pasaje de Génesis. El cristianismo ortodoxo siempre ha entendido que era Satanás quien engañó a Eva y provocó la caída de la humanidad.

Los eruditos bíblicos han señalado que las características del rey de Tiro en Ezequiel 28 no parecen aplicables a un simple ser humano. Él se ve a sí mismo sabio como un dios (vs. 6) y más sabio que Daniel (vs. 3). Esta persona orgullosa afirma ser un dios y que está sentado en el trono de un dios (vs. 2). El Señor dijo de él (versículos 12-15): “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y de acabada hermosura. En Edén, en el huerto de Dios, estuviste… Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios. Allí estuviste, y en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad… por lo cual yo te eché del monte de Dios y te arrojé… Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor”.

La iglesia ha entendido que en este pasaje se habla acerca de la caída del rey de Tiro y de la caída de Satanás. Ezequiel está haciendo una histórica, así como una cósmica aseveración sobre Satanás como un ser angelical creado. Hubo un tiempo en que Satanás tenía una posición privilegiada con Dios, pero cayó por su propia elección rebelde. El completo carácter de la naturaleza maligna de Satanás no está totalmente desarrollado en el Antiguo Testamento. Sin embargo, en el Nuevo Testamento el término Satanás aparece treinta y seis veces. La mayoría de las referencias son precedidas por el artículo definido el, “El Satanás”, y se refieren a él como un diablo personal. Eso significa que el diablo es una personalidad que es astuto y engañoso en oposición a una fuerza impersonal. El cristianismo ortodoxo siempre ha profesado creer en un diablo personal.

Satanás tiene una posición de gran influencia en el mundo espiritual. Tiene acceso personal a la presencia de Dios, un privilegio que le será quitado en el futuro (Apocalipsis 12:9). Satanás es el gobernante de un poderoso reino del mal, puesto que ejerce con consistencia inteligente. Sin embargo, Satanás es un ser creado y por lo tanto no tiene los atributos de Dios. Puesto que no es omnipresente, reina sobre el reino de las tinieblas delegando responsabilidades a “sus ángeles” (Mateo 25:41, Apocalipsis 12:7).

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 28, 2014. El Bien Contra el Mal

No hay referencias religiosas en el libro de Ester. Nunca se menciona a Dios, ni la oración, la adoración o el sacrificio, y sin embargo, claramente ilustra la eterna batalla entre el bien y el mal. En el curso normal de los acontecimientos humanos, Satanás está trabajando para destruir el plan de redención de Dios y Dios controla y dirige todas las coincidencias aparentemente insignificantes que resultan en la liberación de su pueblo escogido. Algunos eventos en la ciudad Persa de Susa amenazaban la continuidad del plan de Dios en la historia redentora. Si Amán hubiera exitosamente destruido a todo el pueblo de Mardoqueo, los judíos, habría impedido la llegada del Mesías (Ester 3:6). Los judíos devotos hasta este día celebran la fiesta de Purim para conmemorar la liberación de los israelitas en Persia (Ester 9:26).

Piense en todas las veces que el linaje Mesiánico fue amenazado. Caín mató a Abel, pero a Eva se le concedió otro hijo que continuara el linaje familiar. Un chivo expiatorio fue proporcionado minutos antes de que Abraham sacrificara a su hijo Isaac. Una caravana pasó justamente cuando José iba ser abandonado para que muriera. Moisés se salvó cuando mataron a todos los niños varones. Amán trató de aniquilar a los Judíos. Saúl, endemoniado, trató de matar a David. Herodes ordenó que todos los bebés recién nacidos del género masculino fueran asesinados, lo que habría incluido a Jesús, pero José y María fueron advertidos en sueños que huyeran a Egipto. Las guerras, las enfermedades y los desastres naturales han amenazado al pueblo de Dios, pero Dios aseguró que siempre habría un remanente.

Los Judíos fueron dispersados después de la destrucción de Jerusalén en el 70 DC. A lo largo de la era de la iglesia, no han dejado de ser perseguidos. Si Hitler hubiera tenido éxito, habría aniquilado a los Judíos. Es un milagro que hayan mantenido su identidad judía y restablecido su hogar en Israel. Como nación, no aceptaron a Jesús como su Mesías. Pero, “no ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció” (Romanos 11:2). Como resultado de su rechazo, “el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Luego todo Israel será salvo” (Romanos 11:25-26). Israel sigue siendo la agenda de Dios para la consumación de los siglos.

El Nuevo Testamento y la iglesia primitiva entendían claramente que Satanás y sus demonios eran los instigadores del mal en este mundo. La iglesia occidental se ha inclinado a ver el libro de Ester sólo como una batalla entre gente buena y gente mala. Tal deducción lo deja a uno pensando que el mal es meramente el producto de personas naturales que viven en un mundo caído que opera bajo la voluntad permisiva de Dios. Lo cual ignora la realidad de Satanás y su imperio diabólico sobre el mundo. Satanás interfirió con los planes de Dios en el Jardín del Edén, y la batalla continúa hasta el libro de Apocalipsis. La batalla principal sigue siendo entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas, entre el Espíritu de verdad y el padre de la mentira, entre el Cristo y el anticristo.

Dr. Neil

Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 25, 2014. El Reinado Futuro de Dios

Zacarías profetizó que el Señor un día sería rey sobre toda la tierra (Zacarías 14:9). La venida del reino es un tema recurrente en las Escrituras. Aunque el reino estaba presente en el ministerio de Jesús, también habló de él como algo futuro, y les dijo a sus discípulos que oraran para que viniera (Mateo 6:10), y que estuvieran listos para cuando viniera (Mateo 25:1-13). Cuando Jesús dijo en varias ocasiones que el reino iba a venir pronto (Mateo 16:28, Marcos 9:1), se refería a la era aún por venir (Marcos 10:30). El futuro reino se asoció con la segunda venida de Jesús, la resurrección de los muertos y el establecimiento de una paz eterna en Su presencia. Se describe como un banquete o fiesta de bodas (Mateo 8:11).

Si la presencia del reino está estrechamente asociada con Jesús, entonces su futura venida está asociada con Su Segunda Venida. Los dos eventos forman una sola esperanza futura. A pesar de que el futuro reino es inminente para nosotros, Jesús indicó un intervalo entre Su muerte y la llegada del reino. Durante este tiempo, a los discípulos les fueron dadas las llaves del reino (Mateo 16:19) y fueron instruidos para predicar el evangelio a todas las naciones (Mateo 24:14). La era de la Iglesia era un misterio, lo que significa que su existencia no había sido revelada previamente. El propósito de la Iglesia es dado a conocer en Efesios 3:8-11: “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea el plan del misterio [la Iglesia] escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

En el pasaje anterior, los principados y potestades están en el ámbito espiritual (es decir, los lugares celestiales), y no en el ámbito natural. La iglesia triunfa sobre el reino de las tinieblas, cuando los hijos de Dios viven vidas justas y hablan la verdad en amor. Pueden hacerlo, porque Jesús es la cabeza de la iglesia. “Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23).

No sabemos cuándo el Señor vuelva otra vez. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:10-12). Debemos hacer planes para vivir una larga vida productiva en el planeta tierra, pero vivir con rectitud como si Jesús viniera mañana.

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 24, 2014. La Presencia del Reino

A menudo el Señor usó parábolas para enseñar las verdades del reino. Las parábolas son historias ilustrativas que Jesús sacó de la naturaleza y la vida humana. Cuando le preguntaron por qué hablaba en parábolas. “Él, respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado” (Mateo 13:11). Recordemos de la enseñanza de Pablo, que el hombre natural no puede comprender la palabra de Dios (1 Corintios 2:14). En la parábola del sembrador, el mensaje acerca del reino es recibido por algunos, pero no por otros. El diablo arrebata el mensaje a algunas personas, y otros escuchan la buena noticia, pero no echan raíz. Y otros se dejan llevar por “las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas” (Mateo 13:22). La buena tierra es la persona que oye la palabra y la entiende. Sólo este último tipo de persona produce fruto, el cual es evidencia de que tiene nueva vida en Cristo.

La parábola de la cizaña (Mateo 13:36-40) revela otra verdad sobre el reino de los cielos. Cuando sea y dondequiera que Dios siembra buena semilla en el campo, el diablo viene y siembra una mala semilla. El campo es el mundo, y Jesús es el que siembra la buena semilla, que son los hijos del reino. El diablo siembra la mala semilla, que son los hijos del maligno. La mala semilla es cizaña u otra mala hierba. La cizaña es muy difícil de distinguir de las otras plantas cuando apenas está creciendo, pero cuando madura es muy fácil. La buena semilla produce fruto que se puede ver, la cizaña no. La buena semilla se propaga mediante la difusión de las semillas; la cizaña envía raíces bajo tierra. Ambas coexistirán hasta la cosecha final, cuando Jesús envíe a Sus ángeles para limpiar Su reino. Y echarán a los que hacen lo malo en el horno ardiente.

El reino de Dios no es una medida adoptada por seres humanos o un ámbito creado por nosotros. El reino es administración divina, no un logro humano. La palabra reino significa también el ámbito establecido por Dios y los beneficios que se asocian con él. La humanidad puede entrar en el reino (Lucas 16:16) o recibirlo como regalo (Lucas 12:32). En consecuencia, el mensaje del reino son buenas noticias. El mundo actual se encuentra bajo el dominio de Satanás, pero la acción de Dios en Jesús significa que Satanás está desarmado, su gobierno se ha traído a fin, y sus cautivos están siendo puestos en libertad. La venida del Reino significa que viene la hora del juicio sobre los inicuos (Mateo 3:10), también es la hora de ser libre de los poderes demoníacos (Mateo 12:28). La obra de Jesús es una señal de la venida y la presencia del reino. Él gobierna en los corazones de aquellos que son los hijos e hijas del reino. El reino de Dios se caracteriza por la gracia (Mateo 20:1-16) y una compasión que sana a los quebrantados de corazón. Observe cómo el reino se asocia con la predicación, y la autoridad espiritual sobre los demonios, y la sanidad (Lucas 9:1,2,6,11; 10:9; Marcos 1:39; 3:14,15).

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 23, 2014. El Reino de Dios

Los reinos tienen un gobernante, un ámbito o área de influencia y un reinado. Dios creó a Adán y Eva para gobernar sobre las aves del cielo, las bestias del campo, y los peces del mar. Bajo el gobierno soberano de Dios, los descendientes de Adán y Eva iban a tener dominio sobre la tierra. Pero Satanás engañó a Eva, y Adán pecó. Satanás se convirtió en el rebelde poseedor de la autoridad, el príncipe de este mundo. Él gobernaría a través de una jerarquía de demonios que cegarían la mente de los incrédulos (2 Corintios 4:4), engañaría y desviaría los corazones y las mentes de toda la humanidad. Satanás es representado como poseedor de todos los reinos de este mundo (Lucas 4:6). Cuando el diablo le ofreció a Jesús los reinos de este mundo, a cambio de Su adoración, Jesús nunca corrigió su afirmación ni tampoco sucumbió a la tentación.

La Escritura claramente presenta a Dios como el Rey de reyes y Señor de señores del universo. Dios está sentado en Su trono (Ezequiel 1:26-28), donde está rodeado de las huestes celestiales que le sirven (1 Reyes 22:19), y cuida de toda la tierra (Salmos 33:13-18). Dios es el Rey eterno (Salmos 145:13), que supera las fuerzas del caos y el desorden simbolizados por la inundación y el mar (Salmos 29:10; 93:1-4). Su reinado se caracteriza no sólo por el poder y la gloria (Salmos 145:11-13), sino también por la verdad y la justicia (Salmos 96:13). Sólo Dios es el juez de este mundo (Salmos 96:10).

El reino de Dios y el Reino de los Cielos son esencialmente sinónimos. Los apóstoles esperaban que el reino de Dios se estableciera a través de la nación de Israel (Hechos 1:6). Juan el Bautista, Jesús y los apóstoles anunciaron a Israel que el reino se había acercado (estaba a la mano). Sin embargo, el liderazgo de Israel rechazó a Jesús como su Rey. Como resultado, el reino de los cielos en su manifestación terrenal fue pospuesto hasta la segunda venida de Cristo. Algunos estudiosos de la Biblia ven la Segunda Venida de Cristo como el comienzo de un reino milenario, cuando el Reino de Dios será establecido plenamente en la tierra. El juicio final vendrá después del milenio.

Satanás puede ser el príncipe de este mundo, pero ya ha sido juzgado y ahora está condenado (Juan 16:11). Esa es una razón por la que Pablo podía abiertamente y sin impedimento predicar el reino de Dios. La plena manifestación del reino de Dios en la tierra está todavía en el futuro, pero eso no quiere decir que Dios no sea el Rey, y que no está gobernando. En la tierra, su reino se compone de Sus hijos que tienen el mandato de cumplir la gran comisión. “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Satanás sabe que su fin se acerca y tratará de hacer todo lo posible para impedir el progreso del evangelio.

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 22, 2014. La Cosmovisión

Cosmovisión es lo que hemos aprendido a creer sobre el mundo en que vivimos. Son los supuestos conscientes y subconscientes que tenemos acerca de la realidad. El racionalismo y el naturalismo han dominado el mundo occidental. Desde este punto de vista filosófico, la realidad es sólo lo que se puede percibir a través de los cinco sentidos. Esto excluiría a Dios, los ángeles y los demonios. Una cosmovisión bíblica incluye la realidad del mundo espiritual. Por eso, “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

Desde la perspectiva de la cosmovisión bíblica hay tres enemigos de nuestra santificación: el mundo, la carne y el diablo. No sólo vivimos en un mundo caído que le dio forma a nuestra vieja naturaleza; vivimos en un mundo dominado por fuerzas espirituales que se oponen activamente a la voluntad de Dios. Satanás es el príncipe [gobernante] de este mundo (Juan 16:11), el dios de este siglo (2 Corintios 4:4), y el príncipe de la potestad del aire (Efesios 2:2). Satanás engaña al mundo entero (Apocalipsis 12:9), “y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19). Si honestamente miramos el mundo que nos rodea, vamos a ver más evidencia del reino de las tinieblas que del reino de Dios. Hay más inmoralidad, injusticia y esclavitud al pecado, que rectitud, justicia y libertad del pecado. “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Esta oposición a la voluntad de Dios se ilustra en Daniel 10. Daniel oró, ayunó, y se afligió por tres semanas en contra de la cautividad de Israel (vs. 2). Finalmente, viene un ángel para decirle a Daniel que sus oraciones han sido escuchadas, por su humildad y deseo de comprender. El ángel le dijo que hubiera venido antes, “mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia” (vs. 13). Los eruditos conservadores están de acuerdo en que el “príncipe del reino de Persia” es un enemigo espiritual de Dios, que se oponía al plan de Dios para trabajar con Daniel.

Hay una feroz batalla en los lugares celestiales, (es decir, el ámbito espiritual), y está afectando a lo que está sucediendo en el ámbito natural. Una cosmovisión cristiana tiene en cuenta que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 21, 2014. El Regreso de Cristo

No sabemos el día ni la hora, pero sí sabemos que el Señor va a venir otra vez. Jesús nos da las señales del fin del mundo en el discurso del Monte de los Olivos (Mateo 24). Él nos advierte que no nos dejemos engañar, porque habrá falsos Cristos y falsos profetas, y vendrá una apostasía antes de su regreso. Pedro dijo que habría burladores (2 Pedro 3:3-4) que se burlarían de la Segunda Venida. Con guerras y rumores de guerras, terremotos y hambrunas, y el aumento de la injusticia, ¿por qué el Señor no vuelve ahora? Porque Él mira en el reino de las tinieblas y ve a millones de personas que nunca han oído el Evangelio. Si Él cerrara la puerta ahora, ¿cuántos de sus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo quedarían fuera de Su reino por toda la eternidad? Él está esperando a que sea, “predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Escuche algunas de las palabras finales de Pablo en 2 Timoteo 4:1-5, “Te suplico encarecidamente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina, pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”.

La única manera de acelerar el día del Señor es hacer obra de evangelista, que debemos hacer por amor a Dios y a los demás de todos modos. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Pedro 3:10) cuando menos lo esperemos. Jesús podría venir mañana o el próximo año o del próximo siglo. La verdadera pregunta es “¿Qué clase de persona debemos ser? Debemos vivir una vida santa y piadosa mientras vemos hacia adelante al día de Dios y acelerar su venida” (2 Pedro 3:11-12). Que el Señor lo bendiga y lo anime a medida que trata de ser todo lo que Dios quiso que usted fuera. “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y poder, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 24).

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 18, 2014. El Admirable Consejero

Jesús citó la primera parte de Isaías 61:1-3 cuando se puso de pie en una sinagoga para leer la Palabra de Dios en el día de reposo (Lucas 4:14-22). Jesús dejó de leer en medio del segundo versículo, después de decir “buena voluntad”, enfatizando lo que iba a lograr en Su primer advenimiento. Cuando Él venga otra vez, completará los versículos dos y tres. El juicio vendrá para los incrédulos y un manto de alegría para aquellos que confían en Él.

Ningún pasaje revela mejor el corazón de Dios que estos pocos versículos. Jesús es la buena noticia. Él es el alfa y la omega, el principio y el fin. Jesús es el gran YO SOY. Para nosotros Sus hijos, Él es nuestro Salvador, nuestro Señor, y nuestra Vida. Isaías dijo que Él fue ungido para dar buenas nuevas a los pobres. Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Isaías dijo que Jesús fue enviado para vendar a los quebrantados de corazón. Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación” (Mateo 5:4). Isaías dijo que Jesús vino a proclamar libertad a los cautivos y libertad a los prisioneros. Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). Este es el año de gracia del Señor y nosotros somos los benefactores.

Durante esta era de la iglesia, Dios ya se había comprometido consigo mismo a trabajar a través de Sus hijos, conforme se ministran unos a otros. Así que cuando ministramos a los espiritualmente cautivos y a los quebrantados de corazón, podemos estar seguros de que Jesús está presente y quiere liberarlos y vendar sus corazones quebrantados. Los que hacen discípulos y los consejeros cristianos son facilitadores de un proceso que conecta a las personas con Dios. Son alentadores que reconocen la presencia de Dios y se dan cuenta de que, aparte de Cristo, no pueden hacer nada. Saben en su corazón que el Espíritu, el Señor Soberano y el Mesías es el “Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6).

El Discipulado en la Consejería es el proceso de edificar la vida de Cristo los unos en los otros. Se trata de una experiencia relacional centrada en la Palabra de Dios en la presencia de Cristo y los unos con los otros. Un buen discipulador bíblico sería un buen consejero bíblico y un buen consejero sería un buen discipulador. Ambos representan esencialmente los mismos roles pastorales en el Nuevo Testamento. El objetivo de ambos es trabajar con Dios en el proceso de santificación. Por lo tanto, “Nosotros anunciamos a Cristo, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28). Hacemos esto, “para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13).

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 17, 2014. Libertad Completa

El capítulo doce de Mateo reconoce a Jesús como el siervo escogido de Dios. Él es el Señor del sábado (Mateo 12:1-13), quien cumplió las profecías de Isaías (vs. 15-21), y Jonás (vs. 38-42), y demostró Su autoridad sobre el reino de las tinieblas (vs. 22-32). Consideraba que los que hacían la voluntad de Su Padre estaban relacionados con Él espiritualmente (vs. 46-50). Jesús también mostró total preocupación por la situación de Su pueblo. Si sus discípulos tenían hambre, Él se aseguraba que se alimentaran, aún si violaba las tradiciones religiosas hechas por hombres. Si estaban enfermos, los sanaba de sus ataduras físicas y espirituales.

El endemoniado que le llevaron estaba ciego y mudo, y el Señor “lo sanó” (vs. 22). Sanar totalmente a una persona y su liberación de los demonios no siempre se han visto o entendido como parte del mismo proceso. Es propio de la naturaleza humana polarizarlo en ministerios de tratamientos físicos o psicoterapéuticos que ignoran la realidad del mundo espiritual, o en una especie de ministerio de liberación unidimensional que ve los problemas humanos sólo como espirituales. Pero esa no era la naturaleza de Jesús. Él ministraba a la persona completa, y lo hizo en el contexto de la realidad completa.

La vida de las personas es como una casa. Si no se ha tirado la basura en seis meses o no se ha limpiado lo que se derrama, esto atraerá una gran cantidad de moscas. Debido a que las moscas son tan molestas, queremos deshacernos de ellas. Algunos estarán tentados a estudiar los patrones de vuelo de las moscas y tratar de conocer sus nombres y rango espiritual. Incluso si esto fuera posible, no se resolvería el problema. Podríamos ejercer nuestra autoridad sobre ellas y exigir que se fueran, pero sólo para volver y encontrar la casa vacía, lo cual resultaría en una mayor esclavitud. La meta principal no es deshacerse de las moscas, sino deshacerse de la basura. El arrepentimiento y la fe en Dios han sido y seguirán siendo la respuesta hasta que Cristo regrese. Una vez que la persona se ha sometido a Dios, resistir al diablo y a sus demonios es bastante fácil, porque no tienen derecho de estar ahí.

Jesús no dialogaba con los demonios, les decía que se callaran. Si hablamos con los demonios en otra persona, estamos pasamos por alto a la víctima, que necesita arrepentirse y elegir la verdad. Cualquiera que dialoga con los demonios, y cree lo que dicen, será engañado, porque todos ellos hablan de su propia naturaleza y todos son mentirosos (Juan 8:44). Un cautivo es liberado por la gracia de Dios al responder individual y personalmente a Él en arrepentimiento y fe. Este es un ministerio que Dios ha extendido a la iglesia. Si vamos a continuar la obra de Cristo, también nosotros debemos tratar a la persona completa y tener en cuenta toda la realidad como lo hizo Jesús.

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.

Abril 16, 2014. ¿Desea Usted Sanar?

Hay tres tipos de personas a las que no se les puede ayudar. Las primeras son las que no quieren reconocer que tienen un problema o darse cuenta de su necesidad de Dios. Las segundas, son aquellas que saben que están en problemas, pero su orgullo no les permite pedir la ayuda que necesitan. Su autosuficiencia les está impidiendo encontrar su suficiencia en Cristo. La vida se encarga de llevar a estos dos tipos de personas hasta el final de sus propios recursos. El Pablo seguro tuvo que ser derribado antes de volverse a Cristo para obtener de Él su confianza (2 Corintios 3:4-5).

El tercer tipo de personas a las que no se les puede ayudar son las que realmente no quieren sanar. Tal fue el caso del hombre que estuvo inválido durante treinta y ocho años. Se acostaba a un lado del estanque de Betesda, donde los ciegos, cojos y paralíticos llegaban para ser sanados. Se suponía que un ángel venía y agitaba las aguas y el que entraba en ellas en ese momento era sanado. El Señor le preguntó: “¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6) Esa fue una pregunta muy profunda, y no cruel. El enfermo respondió con una excusa. ¡No había nadie que lo llevara al agua y siempre había alguien que llegaba antes que él! Este hombre no mostró fe en Dios, pero el Señor, en Su soberanía, eligió curarlo de todos modos. Jesús le advirtió que dejara de pecar porque las consecuencias eternas del pecado son mucho peor que su dolencia física. Para mostrar su gratitud, ¡el hombre lo entregó por curarlo en sábado!

Jesús le quitó su excusa y, probablemente, su fuente de ingresos a través de la mendicidad. Hay personas que realmente no quieren curarse. Han construido una excusa para no sobreponerse a las circunstancias. A causa de su enfermedad, reciben atención y compasión de los demás. Muchos tratan de tener sus necesidades básicas satisfechas a través de la mendicidad, la seguridad social y la caridad. Si el enfermo realmente hubiera querido ser sano, habría encontrado una manera de entrar al estanque. Si en verdad quisiéramos sanar, haríamos lo que fuera necesario hacer para superar nuestras enfermedades. No nos enojaríamos con Dios, o culparíamos a alguien más. Escogeríamos creer que podemos superar nuestras deficiencias en Cristo y que podemos hacer todas las cosas a través de Aquel que nos fortalece. Si tenemos que tragarnos nuestro orgullo y humillarnos, lo hacemos. Si tenemos que someternos a un proceso que nos aconsejan tomar las personas en las que confiamos, lo hacemos. Si tenemos que renunciar a un estilo de vida injusto, lo hacemos. Si tenemos que pedir que nos perdonen, lo hacemos. Si tenemos que perdonar, lo hacemos. Si tenemos que perseverar bajo presión, lo hacemos. Hacemos lo que sea necesario para convertirnos en la persona que Dios nos creó para que fuéramos, porque Jesús hizo lo que hacía falta para que estuviéramos vivos y libres en Él. La prueba del carácter de una persona está determinada por lo que se necesita hacer para que deje de perseguir sus propias convicciones. “En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron” (Santiago 5:11, NVI).

Dr. Neil
Traducción: Ricardo Gallardo. Ministerio de Libertad en Cristo en México.